EN DONDE ESTÁ SU BIBLIA

79d

II Crónicas 34:14-15   Y al sacar el dinero que había sido traído a la casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro de la ley de Jehová dada por medio de Moisés.15 Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán.

Este relato de la palabra de Dios puede revelar que también nosotros necesitamos de una reforma religiosa como la que paso el pueblo de Judá, en este periodo del rey Josías. Ya se habían pasado alrededor de 400 años desde David hasta Josías y la palabra de dios había sido olvidada en el mismo templo del Señor, la Biblia de entonces estaba encajonada, escondida, sin uso durante varios años, hasta que por accidente el mismo sacerdote encuentra la Biblia y la entrega al rey. El rey Josías que había comenzado su reinado a los 8 años de edad ahora estaba con sus 18 años con el hallazgo el rey da inicio a una gran reforma en su reino y lleva al pueblo a buscar a Dios, y con esto restaura mucho del decaído reino de Judá. Creo que esta historia se repite en nuestros días. La misma acción de olvidar la palabra de Dios pero con una ropa nueva. Pues a diferencia de este tiempo de Josías que no tenían muchas biblias, hoy tenemos inúmeras biblias y en varias versiones, sin embargo, nada se conoce de su contenido, de su doctrina. La reforma de Josías se inició con una vuelta a la Biblia, la reforma del siglo XVIse inició con la vuelta a la Biblia. Toda reforma positiva y edificadora en la Iglesia de Dios se inicia con una vuelta a la Biblia. Hombres y mujeres que al encontraren este tesoro de Dios, revelación de Dios para el buen desarrollo de la familia, de la Iglesia y de la comunidad, se aferran a ella transformando sus vidas y las vidas de alrededor. ¿Cuánto conoce usted de su Biblia, cuánto tiempo hace que la ha estudiado, meditado? La razón de la decadencia es el abandono de la biblia.

II Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,7 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.