LLAMADO PARA CAMINAR CON DIOS

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Génesis 12:1-3  1Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. 2Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.

En el mundo, es común encontrar personas que se perdieron en la jornada, están perdidas en sus propios caminos y elecciones, personas que viven en completa oscuridad, que después de tantas elecciones sin buenos resultados, ya no saben qué camino seguir, a quien buscar o a quien oír. Muchos al llegar en este marco, son tomados por la desesperación, y como están en oscuridad, tienden a entorpecer su propia conciencia, con drogas y muchos otros abusos, con el fin de no depararse a diario con su propia realidad, otros toman decisiones más dramáticas quitándose la propia vida cuando la falta de esperanza los aplastan, sin embargo, hay muchos otros que suelen vivir perdidos en sus propios razonamientos filosóficos, humanistas, buscando una espiritualidad en la cual ellos sientan que pueden por si solos dar razón a su transitoria vida, obviamente ni una de las pociones trae éxito. El texto que leímos relata la historia de un hombre que fue llamado para caminar con Dios

Este hombre debió tomar una seria decisión cuando Dios vino al encuentro de su vida y lo llama; aquí quiero citar algunas de las cosas que pasaron en este encuentro de Dios con Abram, hombre que obviamente estaba perdido en la religiosidad idolatra de su familia. Debemos recordar que desde Noé hasta Abram, Dios se había mantenido en silencio. Lo primero que pasa con Abram y el llamado de Dios, es que él se dispone a escuchar a y hacerle caso a Dios en lo que Dios le está hablando, segundo tiene que tomar la decisión de dejar su pasado para poder caminar con Dios, pues pertenecía a una ciudad altamente idolatra, Ur de Caldea. Ahora debiera aceptar el desafío de vivir una vida de fe en el Dios creador, Él que le estaba llamando. En tercer lugar el debiera asumir una responsabilidad de ser un instrumento para bendecir a naciones. Ser o tener una bendición; fue el gran desafío de Abram. El llamado de Dios es para ser antes de tener, ¿está usted dispuesto a cambiar?

Rev. Cleto Nunes