SER UNA BENDICIÓN O SOLO TENER UNA BENDICIÓN

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Génesis 12:1-3  1Y el SEÑOR dijo a Abram: Vete de tu tierra, de entre tus parientes y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré. 2Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga, maldeciré. Y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.

En la sociedad actual, generalmente las personas son juzgadas por lo que tienen, por la cantidad de bienes materiales que tienen o por la que no tienen. En este modelo de cultura, la persona prospera es aquella que tiene muchas riquezas y no aquel que es recto a los ojos de Dios. El hombre en general solo siente tranquilidad, comodidad y paz cuando tiene equilibrio económico, porque no han probado todavía estos sentimientos por la simples y profunda comunión con Dios. No es casualidad entonces que cada día más, las personas busquen desenfrenadamente  el tener cosas, riquezas y para esto, se alejan de Dios olvidando que fuimos llamados no para tener las bendiciones de Dios, sino mas bien, para ser una bendición, tanto en nuestras familias como en nuestra nación y hasta a todas las naciones. Cada cristiano es llamado a una vida bendecida con el propósito de bendecir a otros muchos, de cerca y de lejos. Quiero desafiarlo a evaluar su vida y pensar. ¿En la vida de cuantas personas he sido un agente de la bendición de Dios? Se su respuesta es negativa, o pocas personas, o quizás  solo en su propia casa, es hora de cambiar el foco de su vida en dirección a la gracia de Dios para cumplir su propósito, ser bendición en todas las instancias del llamado de Jesús.

Rev. Cleto Nunes