La Estrategia de Sátanas: Separar y Conquistar

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“SI DECIMOS QUE NO TENEMOS PECADO, NOS ENGAÑAMOS A NOSOTROS MISMOS…” (1 Juan 1:8)

En el Nuevo Testamento, “…vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu impuro… Y siempre, de día y de noche, andaba… en los sepulcros, e hiriéndose con piedras” (Marcos 5:2,5). ¿Por qué vivía ese hombre en un cementerio, fuera de la ciudad, lejos de todos los que le querían? Porque la estrategia de Satanás es “separar y conquistar”, aislándote de quienes te aman.

Él hará todo lo que sea necesario para convencerte de que te alejes. Sin un sistema de apoyo, sabe que puede obtener lo mejor de ti. Intentará convencerte: “Tú no eres como esas personas; eres mejor” o “Tu situación es única debido a tu trasfondo; otros no pueden identificarse porque nunca lo han pasado tan mal como tú”. El problema de pensar que eres diferente de todos los demás es llegar a la conclusión de que no tienes que guiarte por las mismas reglas. En ese punto las mentiras de Satanás se convierten en una “licencia” para actuar y hablar de maneras que deshonran a Dios y por eso te hacen daño.

La Biblia dice: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos…” (1 Juan 1:8). Cuando endureces tu actitud y sacas la vieja “tarjeta” que dice: “Sí, pero…”, finalmente te desconectas de la verdad. Y eso es peligroso, especialmente cuando te separas de quienes están dispuestos a decírtela y tienen tu mejor interés en mente. Cuando Satanás llega con su estrategia de “separar y conquistar”, rehúsa creerle.

Permanece en contacto con el Señor a pesar de todo, negándote a separarte del pueblo de Dios, su Palabra, su Espíritu, su plan y su propósito para tu vida.