¿Te estás escondiendo de Dios?

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“…EL SEÑOR LLAMÓ AL HOMBRE, Y LE PREGUNTÓ: `¿DÓNDE ESTÁS?’” (Génesis 3:9)

Cuando no te sientes bien contigo mismo por lo que eres,utilizarás el trabajo, la comida, las relaciones, el dinero o el alcohol para construir un muro con el que mantener a los demás alejados. Las relaciones duraderas sólo se construyen cuando dejas de esconderte y estás dispuesto a ser transparente. Otra alternativa
es centrarte en los demás, preguntándote: `¿Cómo es que ella consiguió una casa nueva y yo no?” o “¿Por qué le dieron a él ese trabajo y a mí no?”. Esta manera de pensar sólo te causará resentimientos y te hará sentir miserable.

Pero todavía peor que fingir con la gente es fingir con Dios. En el Edén, cuando el Señor le pregunto a Adán: “¿Dónde estásí” (Génesis 3:9b), Él ya sabía la respuesta. ¡Nada ni nadie se puede esconder de Él! Pero quería que Adán admitiera donde estaba y en lo que se había convertido. ¿Por qué? Porque hasta que no enfrentes la verdad sobre ti mismo, te confieses y busques el perdón de Dios (a) será difícil hablar con Él; (b) te sentirás solo y alejado de Él y (c) evitarás mirar a la gente a los ojos por temor a que vea quién eres realmente.

Si te estás escondiendo hoy, pídele al Señor coraje para mostrarte tal como eres. Empieza por orar:

“Padre, sé que Tú me amas. Nada puede cambiar eso excepto mis propias dudas o el rechazo a creerlo. Me amabas antes de que naciera (lee Jeremías 1:5), me has creado de acuerdo a tu plan (lee Salmo 139), me has redimido (lee Juan 3:17), me has dado un propósito específico en este mundo, y me estás ayudando día a día para convertirme en una persona que te agrade” (lee Filipenses 2:13).