La acción de Dios

frrme-prayers-healing-1024x768«Ester dijo: El enemigo y adversario es este malvado Amán. Entonces se turbó Amán delante del rey y de la reina. Luego el rey se levantó del banquete, encendido en ira, y se fue al huerto del palacio; y se quedó Amán para suplicarle a la reina Ester por su vida; porque vio que estaba resuelto para él el mal de parte del rey.Después el rey volvió del huerto del palacio al aposento del banquete, y Amán había caído sobre el lecho en que estaba Ester. Entonces dijo el rey: ¿Querrás también violar a la reina en mi propia casa? Al proferir el rey esta palabra, le cubrieron el rostro a Amán. Y dijo Harbona, uno de los eunucos que servían al rey: He aquí en casa de Amán la horca de cincuenta codos de altura que hizo Amán para Mardoqueo, el cual había hablado bien por el rey. Entonces el rey dijo: Colgadlo en ella. Así colgaron a Amán en la horca que él había hecho preparar para Mardoqueo; y se apaciguó la ira del rey.»(Ester 7:6-10)

La acción de Dios no está unida a nuestro reloj; está unida a nuestras crisis. Por eso a Dios no le preocupa si hoy es el último día en que usted podrá comprar ese automóvil que está en liquidación. A Dios no le importa que sea el primer día de verano, pleno mediodía, las siete y cuarto o diez minutos para la una de la mañana. Su tiempo no guarda relación con la hora del reloj del planeta Tierra. Por eso, mientras espera, mire más allá del presente.

¡La mejor manera de hacer esto es orando! Haga de su vida una vida de oración. Dígale al Señor, con angustia si es necesario, el dolor que le produce la espera. Exprésele su pánico. Dígale que está atrapado (pídale que se apresure, si eso ayuda. ¡Él lo entenderá!). Usted no sabe cómo podrá mantenerse a flote mucho más tiempo. En esos momentos, pídale que le ayude a ver más allá de la frustración y de los temores del presente.

Las sorpresas que están reservadas para nosotros no son simples ironías o casualidades, sino que han sido dispuestas soberanamente por Dios. Mientras usted espera a que Él actúe, confíe en su justicia. Es posible que usted no viva para ver esa justicia, pero ella vendrá. Él es un Dios justo; usted sabe que esto es la verdad. Por tanto, confíe en Él.

He descubierto, mientras me encuentro en medio de la niebla, que mi gran tentación es o bien dudar o bien negar, quizás hasta sean la misma cosa, dudar o negar que Dios está en acción. Pero, las más de las veces, cuando algo parece ser el fin absoluto, es realmente solo el comienzo. Puedo ver esto cuando echo una mirada al pasado.

Ester nuestra heroína, es un precioso ejemplo a seguir. Y su historia es, de veras, para ser recordada. Pero, ¿cuál es el mejor punto central de todo? Dios mismo. ¡Qué forma de actuar tan perfecta, qué control tan soberano, y qué manera de cambiar el rostro de las cosas cuando Él interviene! Una reina que antes era pasiva, ahora está activamente al frente de la situación. Un rey que fue engañado, es ahora informado de todo. Un enemigo que apenas momentos antes estuvo a punto de exterminar a un pueblo, es ahora objeto de menosprecio. Y esa horca espantosa, construida para un judío llamado Mardoqueo, ahogará el cuerpo de un gentil llamado Amán.

¿Cuándo aprendemos por fin? En el momento preciso, cuando tendrá su mayor impacto, Dios le pone fin a su silencio y actúa soberanamente. Y cuando lo hace, la vida se llena de sorpresas.