El silencio de Dios

Peticiones--element50«Respondió el rey: Daos prisa, llamad a Amán, para hacer lo que Ester ha dicho. Vino, pues, el rey con Amán al banquete que Ester dispuso.Y dijo el rey a Ester en el banquete, mientras bebían vino: ¿Cuál es tu petición, y te será otorgada? ¿Cuál es tu demanda? Aunque sea la mitad del reino, te será concedida. Entonces respondió Ester y dijo: Mi petición y mi demanda es esta:»( Ester 5:5-7)

Siendo que estamos atrapados en esta jaula terrenal, este pequeño espacio donde la luz en muchas veces débil y donde Dios a veces está en silencio. ¿Cómo podemos ser sensibles a su intervención? ¿Qué podemos hacer cuando, al igual que Job, luchamos en la niebla con el silencio de Dios, cuando estamos convencidos de que su silencio es lo mismo que su ausencia?

Tenga por seguro que Él no está ausente. Puede que esté callado pero no ausente.

La niebla que hay sobre su lago no es accidental ni mortal. Por lo tanto, mientras esté cruzando por este lago, escuche con mucho cuidado y paciencia la voz de Dios. Algunos días, será presa del pánico y remará frenéticamente. Probará varias técnicas, pero todo el tiempo necesita estar escuchando su voz. Le animo a escuchar con gran sensibilidad, porque su mensaje le llegará de diversas maneras.

Algunas personas me ponen nervioso por la manera como dicen que escuchan y ven actuar a Dios. A veces reconozco sin reservas que quisiera recomendarles un buen psiquiatra. Especialmente cuando le oigo decir cosas como: “El Señor me habló en la cocina esta mañana a las 12:15.” O, “Dios me concedió hoy un lugar para estacionar mi auto”. A estas personas yo las llamo “cristianos calcomanías”. Con frecuencia son personas inquietantes, casi fantasmales. Los milagros son una cosa corriente para ellos. Ven palabras escritas en las nubes y escuchan voces en la noche. Escúcheme bien: esa no es la clase de “voz” a la que me refiero.

Dios le dio a usted una mente, y también le dio capacidad para razonar. Le dio asimismo una sensibilidad especial; esto es parte intrínseca de su sistema espiritual, y el sistema de cada persona está sintonizado de manera diferente. Dios quiere revelarle a usted su voluntad, y también enseñarle mientras espera. Por eso, mientras espera, no se ponga a buscar cosas fantasmales. Nosotros andamos por fe, no por vista (2 Corintios 5:7). Escudriñe la Biblia. Doble sus rodillas. Acepte el consejo de los creyentes maduros y equilibrados, que tienen solidez bíblica en su teología y en sus vidas. Y espere.

Con todo, hay cosas tangibles en la cuales usted debe mantener conexión. Con pasajes de las Escrituras que proporcionan consuelo y discernimiento; con mensajes que nutren e iluminan; con ciertas personas que respeta. Conéctese a todo esto, espere, y escuche con oído sensible. Al igual que Ester, no se apresure cuanto tenga que tomar decisiones grandes; y, ¿me permite que se muy directo? ¡No hable tanto! Los creyentes que están madurando no solo respetan el silencio de Dios, sino que también son ejemplos del mismo.

 

Dios quiere revelarle a usted su voluntad, y también enseñarle mientras espera.—Charles R. Swindoll