Solidez y dignidad

Peticiones--element50«Sucedió, pues, que cuando se divulgó el mandamiento y decreto del rey, y habían reunido a muchas doncellas en Susa residencia real, a cargo de Hegai, Ester también fue llevada a la casa del rey, al cuidado de Hegai guarda de las mujeres. Y la doncella agradó a sus ojos, y halló gracia delante de él, por lo que hizo darle prontamente atavíos y alimentos, y le dio también siete doncellas especiales de la casa del rey; y la llevó con sus doncellas a lo mejor de la casa de las mujeres. Ester no declaró cuál era su pueblo ni su parentela, porque Mardoqueo le había mandado que no lo declarase. Y cada día Mardoqueo se paseaba delante del patio de la casa de las mujeres, para saber cómo le iba a Ester, y cómo la trataban.»(Ester 2:8-11)

Ester exhibió una elegancia y un encanto llenos de gracia. En este versículo, la traducción literal del idioma original dice: “Ella descolló en gracia delante del rostro de él”. ¿No es una hermosa expresión? Aunque fue llevada al harén y participaba de estas cosas con renuencia, Ester no mostró una actitud avinagrada. Yo estoy convencido de que ella sentía la mano de Dios en su situación. ¿Por qué otra razón habría ella estado allí? Por no poder decir que no, Ester fue un modelo de gracia delante de Hagai, el influyente servidor del rey. ¡Qué diferencia tan grande entre Ester y todas las demás mujeres que estaban a su alrededor! Sus cualidades internas no podían ser ignoradas; de hecho, estas captaron la atención de servidor del rey.

Ester mostró una reserva y un control poco comunes. A nadie le dijo que era judía. ¿Por qué razón? Porque eso es lo que Mardoqueo le dijo que hiciera. Ni aun el vértigo de las alturas del harén pudo tentarla a romper el pacto que tenía con Mardoqueo.

Dios ha dado a las mujeres un aire de misterio. Esto es algo que, francamente, los hombres no tenemos. Somos un grupo de seres humanos muy predecibles. Con mucha frecuencia he escuchado decir a los varones: “Es que no llego a entenderla. Simplemente no la comprendo”. Por ejemplo, una mujer dice: “Lo que yo necesito es una buena llorada”. Varón: en toda mi vida yo jamás he experimentado una buena llorada. Mi esposa sí. Otras mujeres de nuestra familia, también. Pero esto es un misterio para los varones. Con toda honestidad, yo nunca he podido entender cómo puede uno decir que estuvo buena la llorada después de que la tuvo.

Hay un aire de misterio inexplicable en una mujer, algo imposible de predecir, que los varones consideran intrigante. La capacidad de Ester de mostrarse reservada solo hace mayor el misterio, especialmente su reserva verbal. Ella sabía mucho más que lo que decía. Sabía cómo guardar un secreto.

La reserva verbal se está convirtiendo rápidamente en una virtud olvidada. Gracias a la prensa sensacionalista y a los programas de entrevistas de la televisión, que lo cuentan todo, nada es dejado a la reserva. ¿Cuándo fue la última vez que vio sonrojarse a algún personaje en público o en la televisión? Sin embargo, la reserva y el control siempre nos benefician. Aprenda a guardar confidencias. ¡Sea una persona conocida por saber guardar secretos! Eso es parte de una personalidad caracterizada por fortaleza y dignidad.

Entonces, tal vez, usted también podrá descollar en gracia delante del rostro de Dios.

¡Sea una persona conocida por saber guardar secretos!—Charles R. Swindoll