Palabras francas

 

biblia-575-shutterstock_87175915«Después de la muerte de Acab, se rebeló Moab contra Israel.Y Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de esta mi enfermedad.Entonces el ángel de Jehová habló a Elías tisbita, diciendo: Levántate, y sube a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, así ha dicho Jehová: Del lecho en que estás no te levantarás, sino que ciertamente morirás. Y Elías se fue.Cuando los mensajeros se volvieron al rey, él les dijo: ¿Por qué os habéis vuelto?Ellos le respondieron: Encontramos a un varón que nos dijo: Id, y volveos al rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿No hay Dios en Israel, que tú envías a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que estás no te levantarás; de cierto morirás. Entonces él les dijo: ¿Cómo era aquel varón que encontrasteis, y os dijo tales palabras?Y ellos le respondieron: Un varón que tenía vestido de pelo, y ceñía sus lomos con un cinturón de cuero. Entonces él dijo: Es Elías tisbita.Luego envió a él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió a donde él estaba; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y el capitán le dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho que desciendas.Y Elías respondió y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo consumió a él y a sus cincuenta. Volvió el rey a enviar a él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta; y le habló y dijo: Varón de Dios, el rey ha dicho así: Desciende pronto. Y le respondió Elías y dijo: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, y lo consumió a él y a sus cincuenta. Volvió a enviar al tercer capitán de cincuenta con sus cincuenta; y subiendo aquel tercer capitán de cincuenta, se puso de rodillas delante de Elías y le rogó, diciendo: Varón de Dios, te ruego que sea de valor delante de tus ojos mi vida, y la vida de estos tus cincuenta siervos.He aquí ha descendido fuego del cielo, y ha consumido a los dos primeros capitanes de cincuenta con sus cincuenta; sea estimada ahora mi vida delante de tus ojos.Entonces el ángel de Jehová dijo a Elías: Desciende con él; no tengas miedo de él. Y él se levantó, y descendió con él al rey. Y le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto enviaste mensajeros a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón, ¿no hay Dios en Israel para consultar en su palabra? No te levantarás, por tanto, del lecho en que estás, sino que de cierto morirás. Y murió conforme a la palabra de Jehová, que había hablado Elías. Reinó en su lugar Joram, en el segundo año de Joram hijo de Josafat, rey de Judá; porque Ocozías no tenía hijo.Los demás hechos de Ocozías, ¿no están escritos en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?»( 2 Reyes 1:1-18 )

Es incontable el número de personas que hoy en día quieren conocer el futuro. Los periódicos y revistas tienen columnas de horóscopos. La televisión hace publicidad de servicios psíquicos por línea telefónica directa. En las bancas de las paradas de autobuses hay avisos de quirománticos. Y los estantes de revistas que están junto a las cajas registradoras en los supermercados ofrecen libros sobre astrología, numerología y otros temas similares.

Para muchos esta promoción puede sonar como pura tontería; puede parecer solo una diversión inocente. Después de todo, ¿qué tan malo puede ser leer el horóscopo todos los días? Pero escuche bien: ¡eso es territorio del enemigo! No es ninguna tontería ni una diversión inocente. Al igual que los ídolos de piedra y madera de Ecrón, estos videntes modernos son sus sustitutos, para impedirnos poner nuestra confianza en el Dios vivo.

A Dios le desagrada cualquier participación nuestra en el ocultismo. No importa cuál sea el motivo, no importa lo grande que sea la necesidad, jugar con el ocultismo es pecado. La Palabra de Dios es muy clara en este asunto. En el libro de Levítico, Dios le da a su pueblo este expreso mandamiento: “No recurráis a los que evocan a los muertos ni busquéis a los adivinos para contaminarnos con ellos. Yo, el SEÑOR, vuestro Dios” (Levítico 19:31).

Más allá de esto, Dios es deshonrado por la averiguación específica del futuro que no tiene como fuente a su Palabra. Me doy cuenta de que la mayoría de las personas que comienzan a jugar con la astrología, la adivinación o las tablas de la ouija, no toman este asunto con seriedad. La astrología, por ejemplo, tiene su atractivo, y la mayoría de las personas lo hacen por diversión o curiosidad. Pero estos sencillos y aparentemente juegos dan inicio a un proceso que muchos no pueden manejar; se abren puertas que debieran permanecer cerradas. Luego será solo cuestión de tiempo antes de que esas personas se vean absorbidas y atrapadas por los tenebrosos poderes de las fuerzas demoníacas.

Pero permítame asegurarle que Dios se siente complacido cuando confiamos solamente en Él. El Señor fortalece a quienes ponen su confianza en Él. Si no estamos arraigados en la Palabra de Dios, y no lo buscamos a Él cada día como nuestra fuerza de fortaleza y conocimiento del futuro, nosotros también podemos fácilmente ser presos de la trampa del ocultismo.

Aprenda una lección permanente de Elías. Manténgase firme en la verdad y cuídese del enemigo. El enemigo no solo juega sucio, sino que también juega para quedarse con todo, y él está jugando por su alma.

El Señor fortalece a quienes ponen su confianza en Él.—Charles R. Swindoll