Personas especiales para tiempos especiales

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«Comenzó a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el año treinta y ocho de Asa rey de Judá.»

(1 Reyes 16:29)

  «Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad, dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra. «
(1 Reyes 17:1 )

Dios busca personas especiales para tiempos difíciles. Dios necesitaba un hombre que fuera una luz en las tinieblas de aquellos días. Pero no lo encontró en el palacio ni en la corte. No lo encontró caminando con la cabeza encorvada en la escuela de los profetas. Ni siquiera lo encontró en los hogares de la gente común y corriente. Dios lo encontró donde uno menos esperaría, en Tisbe. Un hombre que habría de levantarse en la brecha no podía ser blando ni hipócrita; tenía que ser rudo; con un corazón blando, pero con una piel dura.

Dios buscaba alguien que tuviera la fibra para enfrentarse solo. Alguien que tuviera el valor de decir: «¡Esto está mal!» Alguien que pudiera confrontar a un rey idólatra y a su perversa esposa, para proclamar: «¡El SEÑOR es Dios!»

Busqué entre ellos un hombre que levantara el muro y que se pusiese en la brecha delante de mí, intercediendo por la tierra para que yo no la destruyera; pro no lo hallé. (Ezequiel 22:30)

En nuestra cultura —en nuestras escuelas, oficinas y fábricas, en nuestros comedores y en nuestras salas de juntas, en nuestras universidades y en nuestros tribunales— necesitamos a hombres y mujeres de Dios, entre estos a gente joven de Dios. Necesitamos profesionales, deportistas, amas de casa, maestros figuras públicas y personas que no tienen cargos públicos, respetados, que apoyen las cosas de Dios, que estén dispuestos a pararse solos en la brecha, ¡con valentía, firmeza y energía!

¿Cómo está su estatura? ¿Cómo está su integridad? ¿Ha corrompido usted sus principios solo por interés personal? ¿Para obtener una buena calificación? ¿Para ser parte del equipo? ¿Para ser «aceptado» por la multitud? ¿Para ganar el próximo ascenso? ¿Ha guiñado los ojos ante un lenguaje o una conducta que hace pocos años le habría horrorizado? ¿Está ahora mismo, creciendo moralmente porque no quiere ser considerada una persona mojigata?

Quienes se sienten cómodos en la corte de Acab, jamás aceptarán pararse en la brecha con Elías.

Dios busca personas especiales para tiempos difíciles.—Charles R. Swindoll