Penetrar la obscuridad

Peticiones--element50«Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl.Dijo:Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador;Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado,Y seré salvo de mis enemigos.Me rodearon ondas de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon;Tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová,Y clamé a mi Dios;El oyó mi voz desde su templo,Y mi clamor llegó a sus oídos.La tierra fue conmovida, y tembló,Y se conmovieron los cimientos de los cielos;Se estremecieron, porque se indignó él. Humo subió de su nariz,Y de su boca fuego consumidor;Carbones fueron por él encendidos.E inclinó los cielos, y descendió;Y había tinieblas debajo de sus pies.Y cabalgó sobre un querubín, y voló;Voló sobre las alas del viento.Puso tinieblas por su escondedero alrededor de sí;Oscuridad de aguas y densas nubes. Por el resplandor de su presencia se encendieron carbones ardientes. Y tronó desde los cielos Jehová,Y el Altísimo dio su voz; Envió sus saetas, y los dispersó;Y lanzó relámpagos, y los destruyó. Entonces aparecieron los torrentes de las aguas,Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo;A la reprensión de Jehová, Por el soplo del aliento de su nariz. Envió desde lo alto y me tomó;Me sacó de las muchas aguas.Me libró de poderoso enemigo,Y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo. Me asaltaron en el día de mi quebranto;Mas Jehová fue mi apoyo, Y me sacó a lugar espacioso;Me libró, porque se agradó de mí.Jehová me ha premiado conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. Porque yo he guardado los caminos de Jehová,Y no me aparté impíamente de mi Dios. Pues todos sus decretos estuvieron delante de mí,Y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él,Y me he guardado de mi maldad; Por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; Conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. Con el misericordioso te mostrarás misericordioso,Y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio,Y rígido serás para con el perverso. Porque tú salvas al pueblo afligido,Mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos. Tú eres mi lámpara, oh Jehová; Mi Dios alumbrará mis tinieblas. Contigo desbarataré ejércitos,Y con mi Dios asaltaré muros.En cuanto a Dios, perfecto es su camino,Y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.  Porque ¿quién es Dios, sino sólo Jehová?¿Y qué roca hay fuera de nuestro Dios?Dios es el que me ciñe de fuerza,Y quien despeja mi camino; Quien hace mis pies como de ciervas,Y me hace estar firme sobre mis alturas; Quien adiestra mis manos para la batalla,De manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.Me diste asimismo el escudo de tu salvación,Y tu benignidad me ha engrandecido.Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí,Y mis pies no han resbalado.Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré,Y no volveré hasta acabarlos. Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten; Caerán debajo de mis pies. Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea;Has humillado a mis enemigos debajo de mí, Y has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,Para que yo destruyese a los que me aborrecen. Clamaron, y no hubo quien los salvase;Aun a Jehová, mas no les oyó. Como polvo de la tierra los molí;Como lodo de las calles los pisé y los trituré. Me has librado de las contiendas del pueblo; Me guardaste para que fuese cabeza de naciones;Pueblo que yo no conocía me servirá. Los hijos de extraños se someterán a mí;Al oír de mí, me obedecerán.Los extraños se debilitarán, Y saldrán temblando de sus encierros. Viva Jehová, y bendita sea mi roca,Y engrandecido sea el Dios de mi salvación. El Dios que venga mis agravios,Y sujeta pueblos debajo de mí; El que me libra de enemigos, Y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; Me libraste del varón violento. Por tanto, yo te confesaré entre las naciones, oh Jehová, Y cantaré a tu nombre. El salva gloriosamente a su rey,Y usa de misericordia para con su ungido, A David y a su descendencia para siempre.»(2 Samuel 22:1-51)

Diría usted que ¿está viviendo días difíciles?, o ¿está enfrentando problemas? Cuando los tiempos son duros, el Señor es nuestra única seguridad. David nos asegura en su cántico que el Señor se deleita en nosotros; Él ve y se interesa por lo que está sucediendo en nuestra vida, en este mismo instante.

El Señor es nuestro apoyo. En los tiempos de dificultad, Él es en quien más podemos confiar para nuestra seguridad. Nos libra, porque se deleita en nosotros. ¡Qué aliento tan grande nos comunica esto mientras sigue la batalla y nos vamos agotando! El cántico de triunfo de David comienza con este tema tan fácilmente olvidado. Me siento muy agradecido por habérnoslo recordado.

Ciertamente tú eres mi lámpara, oh SEÑOR; el SEÑOR ilumina mis tinieblas. (2 Samuel 22:29)

Esto me recuerda una escena de mi niñez. Cuando yo era un muchacho, mi padre y yo solíamos caminar dentro del agua, un pasatiempo popular en la costa del golfo de Texas en Estados Unidos, donde crecí. Llevábamos una lámpara en una mano, y un arpón de dos púas en la otra, mientras avanzábamos, con el agua hasta la rodilla a lo largo de la playa. Mientras caminábamos, movíamos la lámpara de un lado a otro para ver en la suave arena los peces lenguados que se acercaban a la playa en la noche para comer camarones y salmones. La pequeña lámpara nos proporcionaba la luz suficiente para que pudiéramos ver los peces que había sobre la arena debajo del agua poco profunda. . . la suficiente para que pudiéramos ver unos pocos metros más allá de nosotros mientras caminábamos por el agua. En realidad, era toda la luz que necesitábamos. Penetraba suficientemente la oscuridad para que pudiéramos ver por dónde estábamos caminando, pero no mucho más allá de eso. Lo mismo se puede decir de la luz que recibimos de Dios. A veces, andamos a ciegas, tratando de ver más allá de la oscuridad que tenemos al frente. Pero Él nos da sólo la luz suficiente para que podamos dar el paso siguiente. Esa es toda la luz que Él nos da y, en realidad, es toda la que necesitamos.

Cuando los tiempos son duros, el Señor es nuestra única seguridad.—Charles R. Swindoll