Verdadera libertad

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«Cuando el arca de Jehová llegó a la ciudad de David, aconteció que Mical hija de Saúl miró desde una ventana, y vio al rey David que saltaba y danzaba delante de Jehová; y le menospreció en su corazón. Metieron, pues, el arca de Jehová, y la pusieron en su lugar en medio de una tienda que David le había levantado; y sacrificó David holocaustos y ofrendas de paz delante de Jehová. Y cuando David había acabado de ofrecer los holocaustos y ofrendas de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová de los ejércitos. Y repartió a todo el pueblo, y a toda la multitud de Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno un pan, y un pedazo de carne y una torta de pasas. Y se fue todo el pueblo, cada uno a su casa. Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo Mical a recibir a David, dijo: !!Cuán honrado ha quedado hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un cualquiera! Entonces David respondió a Mical: Fue delante de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de quienes has hablado. Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte.»( 2 Samuel 6:16-23)

Al leer este pasaje nos preguntamos: ¿Por qué esa emoción tan grande? Y nos respondemos: Porque eran libres. Cuando usted obedece, usted es libre. Cuando usted desobedece, es esclavo. A nuestro alrededor vemos a personas que están esclavizadas porque viven en el pecado, y sin embargo, hablan de libertad. Pero no son libres. Libre es ese hombre obediente que está danzando allí.

Debo advertirle que cuando usted es realmente libre, a las personas que no son tan libres les molestará que usted lo sea. Veamos a la esposa de David en el versículo 16. Su esposo está danzado, cantando y gritando, y Mical está en el segundo piso de la casa, mirando con el ceño fruncido por lo que hace su esposo. «Sucedió que cuando el arca del SEÑOR llegó a la Ciudad de David, Mical hija de Saúl miró por la ventana; y al ver al rey David saltando y danzando delante del SEÑOR, lo menospreció en su corazón» (2 Samuel 6:16).

Hay dos cosas que me impresionan aquí, y ambas tienen que ver con el enfoque: Uno es horizontal, y el otro, vertical. Los ojos de David estaban puestos en el Señor, los de Mical estaban puestos en las personas.

En primer lugar, cuanto más sepa usted de cómo está su relación con el Señor, más libre será. Cuando usted hace la tarea, descubre cómo está con su Señor, y si obedece su plan será libre entonces. ¡Quiero decir verdaderamente libre! Por supuesto, muchos no lo entenderán. Para algunos, usted será visto como una persona independiente, un rebelde. Será incomprendido, así como le sucedió a David con su esposa. Pero tampoco le preocupará mucho la opinión de los demás. Lo único que le importará será la opinión del Señor. No hay libertad como la clase de libertad que Él da. En una palabra: es lo que se llama gracia.

En segundo lugar, cuando más libre sea usted delante del Señor, más confiado se volverá. Cuando usted sabe cómo está su relación con Él, eso es verdadera seguridad.

Saber cómo está nuestra relación con el Señor lleva a la libertad verdadera. Y al ser libre delante del Señor, usted se volverá más confiado, y eso es seguridad verdadera.