El se ocupará de eso

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«Y recibió David de su mano lo que le había traído, y le dijo: Sube en paz a tu casa, y mira que he oído tu voz, y te he tenido respeto. Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente. Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra.Y diez días después, Jehová hirió a Nabal, y murió.»( 1 Samuel 25:35-38)

Al leer este pasaje podemos decir: ¡Misión cumplida! Todos salieron ganando. David y sus hombres regresaron llenos de comida y mucho más sabios. Abigaíl volvió a su casa, su esposo la abrazó y le dijo: «Querida, gracias. Eres una gran señora . . . más preciosa que los rubíes.» No. Me habría gustado que dijera eso. Pero no fue así.

Abigaíl regresó a Nabal. Y he aquí que él tenía un banquete en su casa, como el banquete de un rey, y el corazón de Nabal estaba eufórico. Él estaba muy ebrio, por lo cual ella no le reveló nada del asunto hasta el día siguiente. Pero por la mañana, cuando a Nabal se le había pasado el efecto del vino, su mujer le contó estas cosas. Entonces se le paralizó el corazón y se quedó como una piedra.

Ella se había colocado entre su marido y la muerte, pero el insensato estaba tan borracho que ella no pudo ni siquiera contarle lo que había sucedido. Por tanto, lo que hizo fue meterse en la cama, taparse con la colcha y dormirse. Estoy seguro de que ella derramó su corazón ante Dios, y que arregló algunas cosas que había entre ella y el Señor, reconociendo que era posible que jamás supiera lo que era tener un esposo que la apreciara.

La mañana siguiente, después de que Nabal despertó de la borrachera, ella le contó lo que había sucedido. ¿Y cuál fue su reacción? El hombre sufrió un ataque cardiaco. Literalmente. Escuchó que 401 hombres habían venido a cortarle la cabeza, y se quedó paralizado por completo y con la mirada vidriosa. ¡Me lo imagino!

Diez días después «EL SEÑOR hirió a Nabal, y él murió» (25:38)

¿No es admirable? Cuando uno actúa correctamente, sin cansarse de hacerlo, Dios se encarga de las cosas imposibles. Como hemos visto, «cuando los caminos del hombre le agradan al SEÑOR, aun a sus enemigos reconciliará con Él.» Lo mismo puede decirse de una mujer, por supuesto. No hay ninguna situación imposible que Dios no pueda manejar. Él no la manejará necesariamente a nuestra manera, pero la manejará.

Cuando uno actúa correctamente, Dios se encarga de las cosas imposibles.—Charles R. Swindoll