Los que moran en cuevas

20141103115328« Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte.Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret.Oyó Saúl que se sabía de David y de los que estaban con él. Y Saúl estaba sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco sobre un alto; y tenía su lanza en su mano, y todos sus siervos estaban alrededor de él.Y dijo Saúl a sus siervos que estaban alrededor de él: Oíd ahora, hijos de Benjamín: ¿Os dará también a todos vosotros el hijo de Isaí tierras y viñas, y os hará a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenas, para que todos vosotros hayáis conspirado contra mí, y no haya quien me descubra al oído cómo mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni alguno de vosotros que se duela de mí y me descubra cómo mi hijo ha levantado a mi siervo contra mí para que me aceche, tal como lo hace hoy?Entonces Doeg edomita, que era el principal de los siervos de Saúl, respondió y dijo: Yo vi al hijo de Isaí que vino a Nob, a Ahimelec hijo de Ahitob, el cual consultó por él a Jehová y le dio provisiones, y también le dio la espada de Goliat el filisteo.Y el rey envió por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob; y todos vinieron al rey.Y Saúl le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: Heme aquí, señor mío. Y le dijo Saúl: ¿Por qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí, cuando le diste pan y espada, y consultaste por él a Dios, para que se levantase contra mí y me acechase, como lo hace hoy día? Entonces Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno también del rey, que sirve a tus órdenes y es ilustre en tu casa? ¿He comenzado yo desde hoy a consultar por él a Dios? Lejos sea de mí; no culpe el rey de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este asunto, grande ni pequeña. Y el rey dijo: Sin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre. Entonces dijo el rey a la gente de su guardia que estaba alrededor de él: Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová.Entonces dijo el rey a Doeg: Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg el edomita y acometió a los sacerdotes, y mató en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino.Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada.Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó, y huyó tras David.Y Abiatar dio aviso a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová. Y dijo David a Abiatar: Yo sabía que estando allí aquel día Doeg el edomita, él lo había de hacer saber a Saúl. Yo he ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre.Quédate conmigo, no temas; quien buscare mi vida, buscará también la tuya; pues conmigo estarás a salvo.»(1 Samuel 22:3-23)

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó,Y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová,Y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,Y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos,Pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. Venid, hijos, oídme;El temor de Jehová os enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea vida,Que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal,Y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien;Busca la paz, y síguela.Los ojos de Jehová están sobre los justos,Y atentos sus oídos al clamor de ellos.La ira de Jehová contra los que hacen mal,Para cortar de la tierra la memoria de ellos.Claman los justos, y Jehová oye,Y los libra de todas sus angustias.Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;Y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo,Pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos;Ni uno de ellos será quebrantado.Matará al malo la maldad,Y los que aborrecen al justo serán condenados. Jehová redime el alma de sus siervos,Y no serán condenados cuantos en él confían.”(Salmo 34)

Veamos ahora el Salmo 34, el cual creo fue el tercero que escribió David mientras permaneció en la cueva. ¡Qué diferencia! ¡Qué cambio tan grande se ha producido en David! Dice: “Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; su alabanza estará siempre en mi boca”.

Después leemos que los hombres de David se hicieron muy diestros con la espada y la lanza, con el arco y las flechas. Es evidente que habían tenido prácticas de entrenamiento. Habían aprendido cómo hacer la guerra. Habían desarrollado disciplina en las filas. Pudieron haber sido unos rebeldes, pero estaban ahora en vías de convertirse en hábiles cazadores y valientes guerreros.

Entonces David, al ver a sus hombres marchando al paso, y utilizando la espada, la lanza, el arco con pericia, les dice: “Engrandeced al SEÑOR conmigo; ensalcemos juntos su nombre”. Él está poniendo sus ojos en el Señor. Yo busqué al SEÑOR, y Él me oyó, y de todos, mis temores me libró”

A los preocupados del grupo les dice: “Probad y ver que el SEÑOR es bueno. ¡Bienaventurado al hombre qua se refugia en Él!”.

A los endeudados les dice: “Temed al SEÑOR, vosotros sus santos, porque nada falta a los que le temen”.

A los descontentos les dice: “Los leones tienen necesidades y sufren hambre pero los que buscan al SEÑOR no tendrán falta de ningún bien”.

Finalmente, le da un tipo de lección resumida a todo el grupo: “Muchos son los males del justo [oscuras solitarias son las cuevas del justo], pero de todos ellos los librará el SEÑOR”.

Es posible que usted esté viviendo en una cueva emocional, oscura y deprimente, húmeda y frustrante. Quizás la parte más difícil de todo es que usted no puede decirle la verdad a nadie más porque se siente muy desalentado. . .y solo.

Estoy cansado de oír que la vida cristiana es una nube espléndida tras otra, y que siempre estamos remontando las alturas ¡No es así! A veces, la vida cristiana nos lleva a una cueva oscura y profunda.

¿Por qué no compartir el refugio de David?

Hoy lo conocemos con otro nombre: Jesús. Él sigue siendo accesible, incluso para los que moran en cuevas y para los solitarios necesitados de que alguien se interese por ellos.