Declaración de independencia

autocompasion«Y se fue David de allí a Mizpa de Moab, y dijo al rey de Moab: Yo te ruego que mi padre y mi madre estén con vosotros, hasta que sepa lo que Dios hará de mí. Los trajo, pues, a la presencia del rey de Moab, y habitaron con él todo el tiempo que David estuvo en el lugar fuerte.Pero el profeta Gad dijo a David: No te estés en este lugar fuerte; anda y vete a tierra de Judá. Y David se fue, y vino al bosque de Haret.Oyó Saúl que se sabía de David y de los que estaban con él. Y Saúl estaba sentado en Gabaa, debajo de un tamarisco sobre un alto; y tenía su lanza en su mano, y todos sus siervos estaban alrededor de él.Y dijo Saúl a sus siervos que estaban alrededor de él: Oíd ahora, hijos de Benjamín: ¿Os dará también a todos vosotros el hijo de Isaí tierras y viñas, y os hará a todos vosotros jefes de millares y jefes de centenas, para que todos vosotros hayáis conspirado contra mí, y no haya quien me descubra al oído cómo mi hijo ha hecho alianza con el hijo de Isaí, ni alguno de vosotros que se duela de mí y me descubra cómo mi hijo ha levantado a mi siervo contra mí para que me aceche, tal como lo hace hoy? Entonces Doeg edomita, que era el principal de los siervos de Saúl, respondió y dijo: Yo vi al hijo de Isaí que vino a Nob, a Ahimelec hijo de Ahitob, el cual consultó por él a Jehová y le dio provisiones, y también le dio la espada de Goliat el filisteo.Y el rey envió por el sacerdote Ahimelec hijo de Ahitob, y por toda la casa de su padre, los sacerdotes que estaban en Nob; y todos vinieron al rey.Y Saúl le dijo: Oye ahora, hijo de Ahitob. Y él dijo: Heme aquí, señor mío. Y le dijo Saúl: ¿Por qué habéis conspirado contra mí, tú y el hijo de Isaí, cuando le diste pan y espada, y consultaste por él a Dios, para que se levantase contra mí y me acechase, como lo hace hoy día? Entonces Ahimelec respondió al rey, y dijo: ¿Y quién entre todos tus siervos es tan fiel como David, yerno también del rey, que sirve a tus órdenes y es ilustre en tu casa? ¿He comenzado yo desde hoy a consultar por él a Dios? Lejos sea de mí; no culpe el rey de cosa alguna a su siervo, ni a toda la casa de mi padre; porque tu siervo ninguna cosa sabe de este asunto, grande ni pequeña. Y el rey dijo: Sin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la casa de tu padre. Entonces dijo el rey a la gente de su guardia que estaba alrededor de él: Volveos y matad a los sacerdotes de Jehová; porque también la mano de ellos está con David, pues sabiendo ellos que huía, no me lo descubrieron. Pero los siervos del rey no quisieron extender sus manos para matar a los sacerdotes de Jehová. Entonces dijo el rey a Doeg: Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg el edomita y acometió a los sacerdotes, y mató en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino. Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada. Pero uno de los hijos de Ahimelec hijo de Ahitob, que se llamaba Abiatar, escapó, y huyó tras David.Y Abiatar dio aviso a David de cómo Saúl había dado muerte a los sacerdotes de Jehová. Y dijo David a Abiatar: Yo sabía que estando allí aquel día Doeg el edomita, él lo había de hacer saber a Saúl. Yo he ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre. Quédate conmigo, no temas; quien buscare mi vida, buscará también la tuya; pues conmigo estarás a salvo.»( 1 Samuel 22:3-23)

 «Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca. En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre. Busqué a Jehová, y él me oyó,Y me libró de todos mis temores. Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. Este pobre clamó, y le oyó Jehová,Y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,Y los defiende. Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él. Temed a Jehová, vosotros sus santos,Pues nada falta a los que le temen. Los leoncillos necesitan, y tienen hambre;Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien. Venid, hijos, oídme;El temor de Jehová os enseñaré. ¿Quién es el hombre que desea vida,Que desea muchos días para ver el bien? Guarda tu lengua del mal,Y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien;Busca la paz, y síguela.Los ojos de Jehová están sobre los justos,Y atentos sus oídos al clamor de ellos.La ira de Jehová contra los que hacen mal,Para cortar de la tierra la memoria de ellos.Claman los justos, y Jehová oye,Y los libra de todas sus angustias.Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón;Y salva a los contritos de espíritu. Muchas son las aflicciones del justo,Pero de todas ellas le librará Jehová. El guarda todos sus huesos;Ni uno de ellos será quebrantado.Matará al malo la maldad,Y los que aborrecen al justo serán condenados. Jehová redime el alma de sus siervos,Y no serán condenados cuantos en él confían.»(Salmo 34)

Vimos anteriormente el Salmo 142, pero ahora veamos otros dos salmos que David escribió: los Salmos 57 y 34. No sabemos en qué orden los escribió, pero al mirar su vida, parecen estar en el orden inverso: escribió el Salmo 142 cuando estaba en su momento de mayor aflicción; el Salmo 57, cuando estaba de rodillas; y, finalmente, el Salmo 34, cuando está de nuevo sobre sus pies.

En este momento, David está de rodillas. Está postrado, pero por lo menos tiene su mirada dirigida hacia arriba.

¿Ve dónde están los ojos de David ahora? “¡Sea exaltado sobre los cielos, oh Dios!” En el Salmo 142 él está diciendo: “Estoy en la cueva, ya no doy más, no hay nadie a mi derecha ni a mi izquierda. No hay nadie que se preocupe por mí. Y en el Salmo 57 dice: “Sé ahora misericordioso conmigo, Señor. Llegué hasta donde no puedo dar más, he sido empujado más allá de mis límites. Atiende a mis necesidades, por favor”.

David está expresando a gritos su declaración de independencia.

¿Por qué se produjo un cambio tan grande en la vida y en la actitud de David?

En primer lugar, porque David, había sufrido suficientemente como para reconocer su necesidad.Cuando usted está sufriendo, necesita decírselo a alguien, y especialmente al Señor. David había sufrido bastante y admitió su necesidad.

En segundo lugar, porque era lo suficiente honesto como para pedir ayuda. Nosotros, en nuestra generación, hemos vivido tanto tiempo bajo las apariencias, que difícilmente sabemos cómo pedir ayuda. Pero Dios honra esa vulnerabilidad, lo hizo entonces, y lo hace también ahora.

Y en tercer lugar; porque era lo suficientemente humilde como para aprender de Dios. ¡Qué tragedia es que podamos vivir en cueva tras cueva, y no aprender lo que Dios quiere enseñarnos! ¡Pero David no fue así! Me gusta mucho la completa humildad de este hombre. Si tiene que ser una cueva, entonces no luchemos contra eso. ¡La convertiremos en un campo de entrenamiento para el futuro!

Al ver este período de la vida de David, no puedo evitar pensar en Jesús y en su regreso del cielo en gloria para recibir a un grupo de rebeldes y pecadores como todos nosotros.

 

Cuando está sufriendo, necesita decírselo a alguien, especialmente al Señor.—Charles R. Swindoll