Un espíritu dispuesto a aprender

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« Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl. Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían:Saúl hirió a sus miles,Y David a sus diez miles. m Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David. Aconteció al otro día, que un espíritu malo de parte de Dios tomó a Saúl, y él desvariaba en medio de la casa. David tocaba con su mano como los otros días; y tenía Saúl la lanza en la mano. Y arrojó Saúl la lanza, diciendo: Enclavaré a David a la pared. Pero David lo evadió dos veces. Mas Saúl estaba temeroso de David, por cuanto Jehová estaba con él, y se había apartado de Saúl; por lo cual Saúl lo alejó de sí, y le hizo jefe de mil; y salía y entraba delante del pueblo. Y David se conducía prudentemente en todos sus asuntos, y Jehová estaba con él. Y viendo Saúl que se portaba tan prudentemente, tenía temor de él. Mas todo Israel y Judá amaba a David, porque él salía y entraba delante de ellos.»(1 Samuel 18:5-16)

La gente estaba cantando y danzando en las calles, dando la bienvenida y honrando al Joven que había defendido el nombre del Dios de ellos. Si hay una sola frase que describía a David en ese momento de su vida, sería como bien lo explica la Biblia: “David tenía éxito en todos sus asuntos, pues el SEÑOR estaba con él” (1 Samuel 18:14).

En este capítulo leemos cuatro veces que David tenía mucho éxito. Esto me interesó, y por eso investigué la palabra hebrea sakal de la cual se deriva la frase “tener éxito”. Descubrí dos cosas, muy interesantes en cuanto a esta palabra. Proverbios 10:19 nos revela la primera: “En las muchas palabras no falta pecado, pero el que refrena sus labios es prudente [sakal]».

Una persona prudente (que tiene éxito) sabe cómo mantener la boca cerrada. Puede guardar una confidencia cuando alguien le dice: “Mira, no se lo cuentes a nadie”. Esa es, a propósito, otra característica de un buen amigo. A un buen amigo se le puede contar los detalles de nuestra vida, y él mantendrá su boca cerrada.

Además, si abre su boca, lo hace con discreción. Esa es una señal de una persona sakal, y así era David.

La segunda cosa está en Proverbios 21:11: “Cuando el burlador es castigado, el ingenuo se hace sabio; y cuando el sabio es instruido [sakal], adquiere conocimiento».

La persona sakal es aquella que está dispuesta a aprender. Una vez, más, esa es la clase de hombre que era David. Era prudente porque guardaba sus labios, y porque mantenía un espíritu dispuesto a aprender. No importa cuán rápida sea nuestra promoción o cuán alta pueda ser nuestra exaltación, nunca debemos perder la capacidad de aprender. Nosotros nunca llegaremos a un nivel en el que estemos por encima de las críticas o ya no necesitemos las ideas de los demás. A decir verdad, hay veces que nuestras mejores lecciones podemos aprenderlas de nuestros enemigos.

Nosotros no llegaremos a un nivel en el que estemos por encima de las críticas.—Charles R. Swindoll