«Don nadie» convertidos en «alguien»

bendiciones-de-dios«Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey.Y dijo Samuel: ¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría. Jehová respondió: Toma contigo una becerra de la vacada, y di: A ofrecer sacrificio a Jehová he venido. Y llama a Isaí al sacrificio, y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere. Hizo, pues, Samuel como le dijo Jehová; y luego que él llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con miedo, y dijeron: ¿Es pacífica tu venida? El respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio. Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová. Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová. E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos. Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí.»(1 Samuel 16:1-11)

 

La idea central de Pablo en su primera carta a los creyentes de Corinto era: “Yo no vengo a ustedes con agudeza o sabiduría humana, y por supuesto sin ningún físico impresionante ni una filosofía profunda. Por el contrario, vengo en el poder de Dios. Y hay una buena razón para ello”. Observe bien cómo lo dice Pablo:

Pues considerad, hermanos vuestro llamamiento: No sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos ni muchos nobles. Más bien, Dios ha elegido lo necio del mundo para avergonzar a los sabios, y lo débil del mundo Dios ha elegido para avergonzar a lo fuerte. Dios ha elegido lo vil del mundo y lo menospreciado; lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte delante de Dios (1 Corintios 1:26-29).

Pablo dice: “Miren a su alrededor, corintios. Ustedes no encontrarán muchas personas importantes aquí”. ¿Por qué razón? Para que nadie pudiera vanagloriarse delante de Dios. Ese es un principio que tendemos a olvidar, porque muchos de nosotros todavía nos parecemos mucho a los griegos. Cuando buscamos personas a las cuales admirar como modelos o héroes a seguir, muchas veces somos influenciados o impresionados por cosas que son causa de vanagloria. Nos gustan las personas hermosas, inteligentes “exitosas”. Nos gustan las mejores y más brillantes. Nos enamoramos terriblemente de lo superficial. Lo superficial sigue impresionándonos mucho más de lo que nos gustaría reconocer. ¡Hasta elegimos a un presidente por lo bien que se ve en televisión! Pero Dios nos dice: “Esa no es la forma como yo hago mis elecciones. Yo elijo a unos «don nadie» y los convierto en «alguien”.

Esa es en pocas palabras la historia de cómo David fue elegido por Dios para ser rey.

Lo superficial sigue impresionándonos mucho más de lo que nos gustaría reconocer—Charles R. Swindoll