Tres secretos revelados

biblia-575-shutterstock_87175915«Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta el mar occidental; el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Zoar. Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor. Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días; y así se cumplieron los días del lloro y del luto de Moisés. Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel.»(Deuteronomio 34:1-12)

Cuando leemos esta parte del epitafio (de Moisés) y pensamos en los milagros y los hechos poderosos que hizo, muchos de nosotros tenemos la tendencia a pensar: No me puedo comparar ni remotamente con Moisés. No puedo igualarme a él. Su vida es todo un tratado, casi una utopía para mí, porque estoy a años luz de Moisés.

¡Qué error tan colosal cometemos si llegarnos a esta equivocada conclusión! Moisés fue único, ciertamente, pero fue sólo un hombre al servicio de Dios. Sin embargo, podemos aprender mucho de su vida y de su muerte para nuestro provecho personal.

El secreto de la satisfacción en la vida es involucrarse.

Cuando esté usted planeando su retiro, no piense en perder contacto con las personas ni con la Biblia. Si lo hace, se estará alejando de lo eterno, y esa es una dirección equivocada, mi hermano. Por tanto, mantenga el contacto. Dé hasta que no tenga más nada que dar, y luego eche mano de los recursos de Dios y dé más. Esto es lo que alarga el significado y el propósito y a veces los años— de la vida.

El secreto de la realidad en la vida es la humildad.

Si involucrarse alarga la vida, entonces la humildad la ensancha. Moisés nos ofrece una hermosa imagen de verdadera humanidad mezclada con una profunda humildad y una genuina santidad. Él nunca creyó en su fama, esta nunca se le subió a la cabeza. Nunca se levantaba por la mañana para ver que decía la prensa de sus logros del día anterior. Se mantuvo auténtico, creíble y humilde.

El secreto de la felicidad en la vida es la perspectiva.

Si involucrarse alarga la vida y la humildad la ensancha, la perspectiva le da profundidad.

La muerte nos sobreviene a todos. Y a menos que nuestro Señor venga en las nubes por nosotros primero, ese día de la partida llegará… quizás pronto, quizás más tarde. No podemos controlar eso, pero sí tenemos control en cuanto a nuestra manera de vivir hasta el momento en que dejemos este mundo.

Moisés nos enseña que, no importa que vivamos o muramos, Dios sigue siendo digno de nuestra alabanza. Entonces, nuestro objetivo debe ser, como fue el de Moisés, darle honra a Él, ya sea con la vida o con la muerte.

El secreto de la satisfacción en la vida es involucrarse.—Charles R. Swindoll