El Dios de cada detalle

20141103115328«Jehová dijo a Moisés: Sube a este monte Abarim, y verás la tierra que he dado a los hijos de Israel.Y después que la hayas visto, tú también serás reunido a tu pueblo, como fue reunido tu hermano Aarón.Pues fuisteis rebeldes a mi mandato en el desierto de Zin, en la rencilla de la congregación, no santificándome en las aguas a ojos de ellos. Estas son las aguas de la rencilla de Cades en el desierto de Zin. Entonces respondió Moisés a Jehová, diciendo: Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor. Y Jehová dijo a Moisés: Toma a Josué hijo de Nun, varón en el cual hay espíritu, y pondrás tu mano sobre él; y lo pondrás delante del sacerdote Eleazar, y delante de toda la congregación; y le darás el cargo en presencia de ellos. Y pondrás de tu dignidad sobre él, para que toda la congregación de los hijos de Israel le obedezca. El se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación. Y Moisés hizo como Jehová le había mandado, pues tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote Eleazar, y de toda la congregación; y puso sobre él sus manos, y le dio el cargo, como Jehová había mandado por mano de Moisés.»(Números 27:12-23)

Siempre me maravilla oír cómo utiliza el Señor su Palabra en la vida de su pueblo. Ignoro cuáles sean sus propias circunstancias. Tampoco sé cómo piensa Dios utilizar este episodio de la vida de Moisés en su vida.

Puede ser que estas palabras caigan en un corazón necesitado, o quizás usted ha sido fortalecido y animado por la idea de que es muy especial para Dios, y de que ninguno de sus hijos es insignificante. O tal vez está involucrado en la temible tarea de encontrar a un hombre o una mujer para que ocupe una posición de gran responsabilidad, y le han recordado que usted depende, más que nunca, de Dios para encontrar ese Josué para esa obra. O quizás usted es ese Josué a quien le han pedido que acepte una responsabilidad más grande que usted jamás imaginó.

Cualesquiera que sean sus circunstancias, quiero recordarle que nuestro Padre celestial tiene interés en todas los aspectos de su vida que parecerían insignificantes a una deidad distante. Él nunca está demasiado ocupado para escuchar sus penas, secar sus lágrimas, susurrarle palabras de aliento, y poner su hombro debajo de su carga. Él es el Dios que se preocupa por los detalles.

Al escribir estas palabras, mi oración es que nuestro soberano Dios pueda ser un consuelo muy personal para usted en esta semana. Oro especialmente por quienes estén luchando con sentimientos de soledad y desánimo. Aunque está rodeado de personas, en lo más profundo de su ser hay aflicción. Hermano, Dios puede responder a su necesidad como solamente Él sabe hacerlo, así como lo hizo en el corazón de Moisés pocas horas antes de la muerte de este gran hombre.

Si usted es el Josué de Dios, no tiene que preocuparse pensando que será olvidado. No tiene por qué preocuparse pensando que la sombra de su predecesor eclipsará su persona y su ministerio en los años futuros. En realidad, usted no tiene que preocuparse por nada. Si usted es el Josué de Dios, está justamente donde tiene que estar.

Recuerde que Él es soberano. Él tiene todo bajo su control. Él hará cumplir su voluntad en el momento preciso, para su gloria, y eso incluye su vida, su posición y su futuro. Por lo tanto, preocuparse por todo esto no vale la pena. Él está pendiente de todos los detalles, así es, querido hermano, de todos.
Piénselo de esta manera: Eso de que Dios es casi soberano no es la verdad.

Eso de que Dios es casi soberano no es la verdad.—Charles R. Swindoll