La prueba del tiempo

1okb49

«Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto. Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto; y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud. Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no. Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble de lo que suelen recoger cada día. Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos de Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto, y a la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová; porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis contra nosotros? Dijo también Moisés: Jehová os dará en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros; porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos? Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová. Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones.Y hablando Aarón a toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube.Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios. Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento; y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento. Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra.Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros: ¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer. Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él cada uno según lo que pudiere comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis cada uno para los que están en su tienda. Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos más, otros menos; y lo medían por gomer, y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer. Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana. Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y se enojó contra ellos Moisés.Y lo recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía. En el sexto día recogieron doble porción de comida, dos gomeres para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron y se lo hicieron saber a Moisés. Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo día de reposo,[a] el reposo consagrado a Jehová; lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana. Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió. Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de reposo[b] para Jehová; hoy no hallaréis en el campo.Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo;[c] en él no se hallará. Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día a recoger, y no hallaron. Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes? Mirad que Jehová os dio el día de reposo,[d] y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése, pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo día.Así el pueblo reposó el séptimo día. Y la casa de Israel lo llamó Maná;[e] y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel. Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Llenad un gomer de él, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto. Y dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en ella un gomer de maná, y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes. Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó a Moisés. Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán. Y un gomer es la décima parte de un efa.»(Éxodo 16:1-36)

Footnotes:

  1. Éxodo 16:23 Aquí equivale a sábado.
  2. Éxodo 16:25 Aquí equivale a sábado.
  3. Éxodo 16:26 Aquí equivale a sábado.
  4. Éxodo 16:29 Aquí equivale a sábado.
  5. Éxodo 16:31 Esto es, ¿Qué es esto?

 

Los días han pasado. Si usted lee cuidadosamente el pasaje anterior que se encuentra en el capítulo 15 del libro de Éxodo, observará que sólo les tomó tres días para encontrar el agua de la cual estaban disfrutando ahora. Pero ahora ha transcurrido mes y medio, es decir ¡más de 40 días! Yo llamo esto la prueba del tiempo. Ellos están ahora en medio del desierto con expectativas poco realistas. “Pensábamos que habíamos terminado estos días de sed en el desierto, ya estuvimos allí tres días. ¿Por qué tenemos que regresar?

Adivine, Las quejas no se hicieron esperar. “Entonces toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto” (16:2). ¿Por qué estaban murmurando? Una vez más, porque estaban mirando hacia atrás. Escuche sus palabras en el versículo 3: “¡Ojalá el SEÑOR nos hubiera hecho morir en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciamos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud” (y. 3).

¿No se parece a la reacción que usted tendría? Si es así, es el momento para que aprenda una lección imperecedera. Si usted se concentra en el pasado, no pasara mucho tiempo sin que poco a poco comience a quejarse. Recordará un tiempo, muy remoto, empapado por el borroso y optimista ardor del recuerdo cuando algo fue más fácil y más cómodo de lo que es hoy. Y al comparar el antes con el ahora, le garantizo que se quejará.

Es doloroso tener que soportar las pruebas, y más doloroso todavía es repetir esos episodios. Sin embargo, sin estas profundas heridas tendremos muy poca capacidad para recibir consuelo espiritual o avanzar en el camino de la madurez. La prueba del tiempo es quizás la más dura de todas.

Dios nos pule por mucho tiempo con estas pruebas para hacernos crecer. Para quebrantarnos. Para humillarnos Para reducirnos a una confianza absoluta y sincera, en la que podamos decir: Señor, he llegado al final de lo humanamente posible. Si quieres que muera en este desierto, aquí esté mi vida. Tómala, Me niego a mirar atrás y a quejarme de mi situación en este momento.” Moisés había aprendido a esperar. Su congregación necesitaba aprenderlo también. Y usted, ¿necesita aprenderlo?

La prueba del tiempo es quizás la más dura de todas.—Charles R. Swindoll