Incomprendido

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» Y fueron Moisés y Aarón, y reunieron a todos los ancianos de los hijos de Israel.» (Éxodo 4:29)

 «les dijeron: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues nos habéis hecho abominables delante de Faraón y de sus siervos, poniéndoles la espada en la mano para que nos maten.» (Exodo 5:21 )

Moisés no podía creerlo ¡Todo había salido mal! La decepción se convirtió en desilusión. ¿En qué había fallado? Había creído todo lo que Dios le dijo, fue donde el faraón y le repitió casi a la perfección todas las palabras que Dios le había comunicado. Había dicho las palabras correctas, en el momento correcto, a la persona correcta y de la manera correcta. Ahora comenzaron los problemas. Las mismas personas que él deseaba ayudar (por más de 40 años) estaban ahora criticándolo por aumentar su arduo trabajo y su angustia. “¿Por qué viniste Moisés? La situación era ya bastante mala antes de que aparecieras. Ahora nuestras vidas están en peligro.”

Ser incomprendido es algo que hiere muy profundamente. Es posible que usted haya sentido ese dolor recientemente. Hizo lo correcto de la manera correcta, pero alguien le juzgó mal, encontrando motivos en sus acciónes o en sus palabras que usted nunca se propuso. Y ahora vive bajo esa nube, sin poder cambiar la opinión de quienes se han vuelto contra usted.

Moisés vino ante el Señor con este par de preguntas que la mayoría de nosotros nos hacemos cuando estamos bajo una presión intolerable: ¿Por qué? y ¿Cómo?

Comenzamos diciéndonos: “¿Por qué? ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿Por qué esto?” Luego nos preguntamos: “¿Cómo? ¿Cómo voy a sobrevivir esto o aquello?”

Como alguien que ha dicho esas palabras muchas veces en su vida, me alienta mucho la respuesta que dio el Señor a Moisés: Él no le dijo: “No sigas, Moisés. Deberías avergonzarte de ti mismo.” Me encanta que el Señor nunca nos da una bofetada ni nos avergüenza cuando venimos a Él. Nunca nos rechaza cuando le traemos una pregunta sincera y que clama por una respuesta.

¿No es eso algo maravilloso por parte de Dios? En vez de criticar a Moisés por peguntarle: “¿Por qué?” el Señor le dice: “Espera, hijo mío. El faraón está ensoberbecido. Piensa que es un dios, pero sólo hay un Dios, lo va a saber muy pronto. Por un breve tiempo te parecerá que el faraón es quien tiene el control. Pero no te engañes, Moisés. El único Señor soy yo.”

El Señor nunca nos rechaza cuando le traemos una pregunta sincera.—Charles R. Swindoll