Hermanos del alma

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«Y Jehová dijo a Aarón: Ve a recibir a Moisés al desierto. Y él fue, y lo encontró en el monte de Dios, y le besó. Entonces contó Moisés a Aarón todas las palabras de Jehová que le enviaba, y todas las señales que le había dado.» (Éxodo 4:27-28)

Dios sabía que Moisés se sentía solo en ese momento. Sabía que su siervo necesitaba compañía humana. Tal vez antes de que Moisés sintiera su primera punzada de soledad, Dios ya estaba actuando para llenar su necesidad. Aarón era el hermano mayor de Moisés, a quien le llevaba tres años. El Señor buscó a su hermano y le dijo: “Aarón, ve al lado de Moisés ahora mismo. Él se encuentra haciendo un largo viaje por el desierto en dirección a Egipto. Tu hermano menor ha pasado por situaciones difíciles, y necesita un hermano en este momento.”

Moisés le dijo: “Aarón, escucha esto. No lo vas a creer. Un día, yo estaba con las ovejas, al igual que cualquier otro día, de repente, una zarza se prendió y no dejaba de arder. Por tanto, me detuve a verla. Mientras me acercaba, Aarón, escucha esto, hermano: ¡Dios me estaba hablando desde esa zarza! Y esto fue lo que me dijo.”

Si Aarón dudó una sola palabra del relato, la Biblia nunca lo menciona. En realidad, él ya estaba preparado para creer todo lo que Moisés le dijera. ¿No le había dicho Dios en Egipto que se encontrara con su hermano menor en el desierto? Aarón, pues, escuchó, lo aceptó todo, y dijo: “Maravilloso, Moisés. Cuenta conmigo, hermano.”

¿Tiene usted intimidad con un hermano suyo, o tiene a su alma gemela en su hermana? ¿Tiene un amigo con quien puede enfrentar la realidad de su vida?

Usted puede tener muchas amistades en su vida, pero probablemente no más de un par de amigos a ese nivel profundo, espiritual y de corazón a corazón. Usted puede contarle a ese amigo cualquier cosa que Dios esté haciendo en su vida, y encontrará en él una cálida acogida y un gran apoyo. Si no tiene ese amigo, manifiéstele a Dios su anhelo. Él es el mismo Dios que tocó a Aarón en Egipto mientras Moisés marchaba solo por el camino del desierto, y recuerde: la mejor