Una especialidad en el anonimato

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«Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.» (Éxodo 3:1)

EI desierto es un lugar de anonimato. Moisés tuvo que enfrentar la realidad de que era un don nadie. Durante toda su adolescencia y su vida adulta había sido una persona muy importante. Adondequiera que iba, era el centro de la atención de todos, así como lo son hoy los príncipes William y Harry, de Gran Bretaña. Cada vez que Moisés aparecía, la gente lo miraba con interés. Cada vez que se dirigía a ellos, se detenían y le prestaban atención. Cada vez que iba por la calle, todos se volteaban para verlo.

Las ovejas no hacen eso. Usted puede decir lo que quiera, puede dar cien volteretas hacia atrás mientas recita un poema, y el rebaño no se sentirá impresionado en lo absoluto. Seguirán pastando tranquilamente. Por mucho que usted y yo apreciemos los prendas de vestir de lana, las oveja son básicamente unos animales sin inteligencia y nada impresionables. Y Moisés tuvo el placer de su compañía durante cuatro largas décadas de su vida.

Quizás usted pueda identificarse con esta situación. Mientras lee, está asintiendo con la cabeza, porque precisamente ahora está tomando un curso de anonimato; se halla luchando cada día con las limitaciones que ha tenido que soportar. Ha sido obligado por la misma naturaleza del desierto a renunciar a muchas de las ventajas, actividades y privilegios de los cuales disfrutó una vez, y que amaba. Ahora usted está “defendiéndose como puede”, subsistiendo con lo fundamental para la vida. Ese es el plan de Dios, hermano mío. Y si usted quiere graduarse de la escuela que él tiene en el desierto, tiene que tomar el curso del anonimato; este es el primer curso que exige esta escuela.
Amy Carmichael, una de mis poetas favoritos, escribió estas palabras:
Antes que de soplar dejen los vientos,
enséñame a morar en tu preciosa calma.
Antes de que el dolor haya pasado en paz,
permíteme, oh Señor, que yo te cante un salmo.
No permitas que pierda la ocasión de probar
tu plétora de amor que me da fuerzas.
Oh, amor de Dios, haz esto para mí:
que siempre tenga la victoria en ti.
La cruda verdad es esta: Si usted no aprende a vivir tranquilamente en el anonimato, tendrá que repetir el curso hasta que lo aprenda. Usted no podrá graduarse si no aprueba este curso.