Prueba de integridad

autocompasion

«Y al tercer día les dijo José: Haced esto, y vivid: Yo temo a Dios.Si sois hombres honrados, quede preso en la casa de vuestra cárcel uno de vuestros hermanos, y vosotros id y llevad el alimento para el hambre de vuestra casa. Pero traeréis a vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así. Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia. Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el joven, y no escuchasteis? He aquí también se nos demanda su sangre.Pero ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos. » (Génesis 42:18-23 )

El pueblo vino a José con las manos vacías, y él respondió tratándolo con dignidad y respeto.

No olvide que José lo tenía todo, y que ellos no tenían nada. “¡Se nos acabó el dinero! ¡Se nos acabó la comida!” Estaban totalmente a merced de José.
Éste no se encogió de hombros y les dio una limosna. No los puso en un plan de beneficencia pública. Por el contrario, les dijo que trajeran lo que tenían, su ganado, y a cambio él les daría comida.

Un año después, con la hambruna todavía presente, todo su ganado se les había acabado, y regresaron de rodillas con las manos vacías y abiertas, diciendo: “Ayúdanos, José. ¿Qué vamos a hacer ahora? Cómpranos nuestras tierras a cambio de comida. Cómpranos a nosotros, para ponernos al servicio del faraón. Lo único que te pedimos es que nos ayudes a salir adelante en estos años terribles.” En su desesperación, se pusieron por completo a merced de José.
Lo extraordinario es que José no abusó de su poder, ¡ni siquiera una sola vez! Dios lo había sacado a él de la esclavitud, y nunca olvidó lo maravilloso que había sido esa liberación. A todo aquel que le ha sido dado mucho, mucho se le demandará.

Arthur Gordon, fundador de la sociedad americana física escribió en la revista Reader ‘s Digest (Selecciones) de diciembre 1966, bajo el título Foolproof Formula for Success (Una fórmula segura para el éxito), lo siguiente en cuanto a la importancia de la integridad personal:

«Años tras año, los empresarios estudian las calificaciones de los graduados universitarios, seleccionan a los aspirantes a empleos y dan entrenamiento especial a los que pasan la prueba. ¿Qué es lo que buscan en realidad? ¿Cerebros? ¿Energías? ¿Habilidades? Estas cosas son deseables, por supuesto. Pero ellas llevarán a una persona sólo hasta cierto punto. Si alguien quiere llegar a la cima y tener responsabilidades en cuanto a la toma de decisiones, tiene que haber un factor más, algo que tome a la simple habilidad y doble o triplique su efectividad. Para describir esta característica mágica sólo hay una palabra: integridad.»

La integridad es lo que hace que usted mantenga puestos sus ojos sólo en su examen. La integridad es lo que hace que usted anote y envíe sólo cifras verdaderas en su cuenta de gastos. La integridad es lo que hace que su vida personal sea pura y recta. La integridad es la que nos impide aprovecharnos injustamente de los demás.

La integridad es lo que hace que su vida personal sea pura y recta.—Charles R. Swindoll