La naturaleza interior

esperanza2«Y se oyó la noticia en la casa de Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y esto agradó en los ojos de Faraón y de sus siervos. Y dijo Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Canaán; y tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid a mí, porque yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto, y comeréis de la abundancia de la tierra. Y tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros niños y vuestras mujeres, y traed a vuestro padre, y venid.Y no os preocupéis por vuestros enseres, porque la riqueza de la tierra de Egipto será vuestra. Y lo hicieron así los hijos de Israel; y les dio José carros conforme a la orden de Faraón, y les suministró víveres para el camino.A cada uno de todos ellos dio mudas de vestidos, y a Benjamín dio trescientas piezas de plata, y cinco mudas de vestidos. Y a su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo, y pan y comida, para su padre en el camino Y despidió a sus hermanos, y ellos se fueron. Y él les dijo: No riñáis por el camino. Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a Jacob su padre. Y le dieron las nuevas, diciendo: José vive aún; y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía. Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió. Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera.» (Génesis 45:16-28 )

Los hermanos de José no sólo tenían suficiente comida para el camino, sino que también se les proveyó de ropa nueva. Tenían todo lo que necesitaban, ¡y una vez más en abundancia! Estos hombres debieron verse realmente muy bien cuando regresaron a Canaán, una tierra que había sido golpeada por una prolongada hambruna.

Notemos que la única instrucción que les dio José fue: No riñáis en el camino.” Él sabía quiénes eran esos hombres ¿verdad? No puedo evitar sonreír a veces con estas historias bíblicas cuando hay detallitos como estos insertados en ellas. Siglos van y siglos vienen, pero la naturaleza humana sigue siendo la misma. No es posible borrar la maldad.

No son muchos los hombres que pueden tener abundancia sin que ello les altere el equilibrio. La riqueza o la promoción repentinas pueden ser experiencias capaces de hacer tambalear a una persona, tanto a quien la recibe, como a quienes rodean a esa persona. Los sentimientos de superioridad, de inferioridad, la arrogancia y la envidia pueden fácilmente comenzar a dominar a la persona. Si no lo cree, vea a los que se ganan la lotería. Son muy pocas las personas que saben manejar bien los beneficios económicos inesperados.

José le había dado a su hermano Benjamín más que lo que les había dado a sus otros hermanos. A todos les dio proviciones y a cada uno un vestido nuevo, pero a Benjamín le dio 300 piezas de plata y 5 vestidos nuevos. Sin duda, José recordaba bien lo que había sucedido años antes cuando a él se le había dado más que a los otros, pero esta vez él tenía sus propias razones para darle a Benjamín todas estas cosas. Pero no quería que esto diera como resultado una riña. “Así que, no se pongan a discutir por eso,” les dijo a sus hermanos.

Yo creo que se puede decir sin duda alguna, que debemos confiar en los demás, pero nunca debemos confiar en la naturaleza de los demás. Esa es una de las razones que tienen los padres para hacer advertencias a sus hijos. Los padres comprenden la naturaleza de sus hijos mejor que ellos mismos. Por tanto, no es una cuestión de confianza; es una cuestión de conocer la naturaleza interior.

Son pocas las personas que saben manejar los beneficios económicos inesperados.—Charles R. Swindoll