Él es aquel

20141103115328«Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. » (Mateo 16: 14-16)

  «El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.»  (Juan 1:29)
 
«Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan.» (Juan 4:1 )

¿Quién dice la gente que soy yo?

Jesús les había hecho esa pregunta a sus discípulos antes.

Era una buena pregunta pero solo pocas personas la contestaron correctamente.

Para los soldados que resguardaban el monte del templo, Jesús era un rebelde, un renegado que buscaba ser rey y que era culpable de traición. Para aquellos líderes judíos que se mezclaban entre la multitud, Jesús era una amenaza, un blasfemo con delirios de divinidad y una persona digna de muerte. Y para una gran cantidad de judíos confusos para la vez emocionados, Jesús era aquel que podía liberarlos de la opresión de Roma y de las facciones políticas.

Aun cuando la verdad les pasó por alto, algunos sí la notaron:

  • Como aquellos niños que le decían a Jesús: «Hijo de David»
  • O Andrés, quien casi sin aliento fue el primero en decir: «¡Lo encontramos! ¡Encontramos al Mesías!».
  • Juan el Bautista quien se refería a Jesús con la frase, «He aquí el cordero de Dios».
  • Y Marta, una buena amiga de Jesús que lo dijo de la siguiente manera: «Señor; creo que eres el Cristo, el Hijo de Dios que ha venido al mundo».

Pero la pregunta importante hoy es: ¿Quién es Jesús para usted? ¿Un buen hombre? ¿Un maestro respetable? ¿Uno entre muchos filósofos sabios?

En caso que usted no lo sepa, un día usted tendrá que contestar esa pregunta. Algunos esperan evadirla, pero llegará el día cuando usted tendrá que decir, al igual que Pedro, que Jesús era «el Cristo, el Hijo del Dios viviente». Puede usted decirle a Dios ahora, «Tú eres mi único Salvador. Eres el Mesías.”

Tal afirmación le ayudará a descubrir que:

  • Solo hay alguien calificado para perdonar su pecado, y ese es Jesús.
  • Solo hay alguien que estará cerca de usted cuando todo lo demás haya acabado, y ese es Jesús.
  • Solo hay alguien que puede satisfacer su mayor necesidad, la necesidad de un Salvador, y ese es Jesús.

Y me refiero a esta vida terrenal únicamente. Cuando usted haya dado su última respiración y pase a la eternidad, Jesús será el único calificado para escoltarle de la tumba a la gloria.

Todo esto junto con una eternidad con Dios será el resultado de su concepto acerca de Jesús. Su destino cambia debido a la respuesta que usted tenga acerca de Cristo.