Dar para la gloria de Dios

amor-al-projimo-e1417936609168«Así se cumplieron los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto. Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países, mas en toda la tierra de Egipto había pan.Cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere. Y el hambre estaba por toda la extensión del país. Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. Y de toda la tierra venían a Egipto para comprar de José, porque por toda la tierra había crecido el hambre.» ( Génesis 41:53-57 )

Si leo correctamente estos versículos, había un hambre generalizada como el mundo nunca antes había conocido, porque dice: “Había hambre en todos los países.”

¿Qué hizo José en estas circunstancias? No acaparó la abundancia de comida para él y su familia, o para la casa real, ni siquiera para la tierra de Egipto, sino que abrió esas grandes bodegas e hizo accesible su contenido a todos los que necesitaban comida. “De todos los países venían a Egipto para comprar provisiones a José.” Este fue un hombre que nunca se aprovechó de sus privilegios, de su autoridad, o de sus recursos financieros.

José sigue andando humildemente delante de su Señor. Tiene poder terrenal, pero su integridad sigue siendo la misma, y comparte liberalmente su abundancia con los demás que tienen necesidad. Eso nos ayuda en nuestra evaluación, ¿no le parece? No podemos sino admirar a quienes cosechan las recompensas que da la rectitud, porque Dios los prospera cuando ellos, a su vez, hacen provisión para los demás que tienen necesidades.

Quiero dejar constancia aquí, que personalmente creo que algunos de los más excelentes santos de la familia de Dios son aquellos que han anclado en integridad cuando Dios los ha bendecido con riquezas por su gracia, y que las utilizan para la gloria de Dios. Ministerios de los que he sido parte se han beneficiado inmensamente, no sólo de quienes tienen pocas posesiones materiales en este mundo, sino también de los Josés de esta generación y de las anteriores.

A los Josés ricos que Dios está levantando en esta generación y en las siguientes, que continúen andando con él. Que usen generosamente su influencia y autoridad para su gloria, y su éxito para dar a conocer su Palabra y su verdad.

Dios puede usar nuestra autoridad, nuestra abundancia y nuestra posición más elevada, como lo hizo con José. Pero antes de que pueda hacerlo, necesitamos humillarnos delante de la poderosa mano de Dios y decir: “Jesucristo, te necesito. Tendré que dar cuenta de todo esto, y no podré llevarme nada conmigo. Úsame, por favor, como tengas a bien.” Con la autoridad viene la necesidad de responsabilidad. Con la popularidad viene la necesidad de humildad. Con la prosperidad viene la necesidad de integridad. José salió airoso de las tres pruebas.

Quienes son ejemplo de la misma solidez de carácter mezclada con sabiduría merecen nuestro respeto y aprobación.

Con la popularidad viene la necesidad de humildad.—Charles R. Swindoll