Perdonar y olvidar

5be606ed9fbe489f8af7b95e2a8e7a1c«En aquellos siete años de abundancia la tierra produjo a montones.Y él reunió todo el alimento de los siete años de abundancia que hubo en la tierra de Egipto, y guardó alimento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el alimento del campo de sus alrededores. Recogió José trigo como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número. Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On.Y llamó José el nombre del primogénito, Manasés;[a] porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.Y llamó el nombre del segundo, Efraín;[b] porque dijo: Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.» ( Génesis 41:47-52 )

Footnotes:

  1. Génesis 41:51 Esto es, El que hace olvidar.
  2. Génesis 41:52 De una palabra hebrea que significa fructífero.

 

Dios guió al escritor del libro del Génesis para que revelara la verdad sobre la mayoría de las áreas de la cautivante vida de José, permitiéndonos ver cómo era en realidad el hombre por dentro, e incluso lo que pensaba, y podernos resumirlo en una frase: Tenía un corazón humilde delante de Dios.

¿Por qué añade el escritor estos detalles? En primer lugar, porque quiere que sepamos que José fue monógamo. No cayó en la trampa de la poligamia, como tantos que estaban a su alrededor, incluso dentro de su propia familia. Tuvo una sola esposa, y esta le dio dos hijos. En segundo lugar, y más importante aún, el escritor quiere que nos demos cuenta del significado que se halla en los nombres de los hijos de José. Ambos nombres son un juego de palabras. La nota al pie de página de la Biblia Reina-Valera Actualizada dice, refiriéndose a Manasés: “La palabra en hebreo suena parecida a la que significa olvidar.” Y refiriéndose a Efraín dice: “La palabra en hebreo es parecida a la que significa ser fecundo .”

Al dar estos nombres a sus hijos, José proclamó públicamente que Dios lo había hecho olvidarse de todas sus desgracias, incluso de las que había padecido en la casa de su padre. Pero más allá de eso, Dios lo había hecho fecundo en un país y en unas circunstancias que sólo le habían traído problemas. ¡Qué humildad la de José al reconocer esto!

Los recuerdos seguían allí, alojados profundamente en su cerebro, pero cuando finalmente le llegó el auxilio, Dios hizo que se olvidara de su dolor de la angustia que había tenido.

Es muy tentador tratar de vengarnos de los Rubén, de los Judá, de los Dan y de las señoras Potifar de nuestro pasado. De desquitarnos de quienes nos han herido, despojado y perjudicado con malas acciones y palabras horribles. Pero en vez de eso, debemos dar a luz a un Manasés. ¿Pudiera ser este el momento en que le pida al Señor que borre las heridas que hay en su recuerdo? Sólo Él puede hacer eso. Después de esto llegará el momento de dar a luz a un Efraín, para recodar la manera como Dios nos ha bendecido abundantemente. Qué nombre tan bueno y positivo: “¡Dios me ha hecho fecundo¡” Pero la cosa va más allá. Por la terminación plural en el hebreo, esta palabra comunica la idea de una doble bendición, es decir múltiples bendiciones. Es lo que llamaríamos “sobreabundancia.” Y fue Dios quien lo hizo todo.