Humildad tras la promoción

mujer-victoriosa-perseverante«Entonces Faraón dijo a José: En mi sueño me parecía que estaba a la orilla del río;y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia, que pacían en el prado. Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en fealdad en toda la tierra de Egipto. Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gordas;y éstas entraban en sus entrañas, mas no se conocía que hubiesen entrado, porque la apariencia de las flacas era aún mala, como al principio. Y yo desperté. Vi también soñando, que siete espigas crecían en una misma caña, llenas y hermosas. Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento solano, crecían después de ellas; y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, mas no hay quien me lo interprete. Entonces respondió José a Faraón: El sueño de Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado a Faraón lo que va a hacer.Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. También las siete vacas flacas y feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento solano, siete años serán de hambre.Esto es lo que respondo a Faraón. Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado a Faraón.He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra.Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla.Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto.Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia.Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo.Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre.El asunto pareció bien a Faraón y a sus siervos,  y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.» (Génesis 41:17-40)

José estaba allí de pie, delante de él, llenando todos los requisitos. Pero aun así, cuando le pareció oportuno ofrecer sus servicios se contuvo. Sin embargo, el rey sabía que José era el hombre ideal para la tarea.

¿Quién no se siente impresionado por la templanza de José? Se negó a manipular el momento o hacer alguna insinuación. Simplemente se quedó parado y esperó. De alguna manera, por la soledad de sus años recientes, abandonado y olvidado en la cárcel, había aprendido a dejar que el Señor hiciera su voluntad, en ese tiempo perfecto, en cuanto a sus propósitos. Por no tener ambiciones egoístas, José se negó a promoverse a sí mismo. ¡Qué inspirador! ¡Qué extraordinario!

¿Cuántos de nosotros hemos manipulado o maquinado las circunstancias para conseguir lo que queremos, solamente para lamentarlo después? Uno de los recuerdos más bochornosos que muchas personas tienen, es el del día cuando lograron lo que habían querido, maquinando y manipulando, sólo para ver que eso se les desintegraba en sus manos. Esa no era la clase de promoción que José quería.

Si Dios estaba en el asunto, Él lo haría. Eso fue lo que precisamente sucedió aquí. Dios estaba en ello,  y Dios lo hizo. El faraón le dijo a José: “Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay nadie tan entendido ni sabio como tú. Por tanto, te pongo al mando de todo. A la única persona que rendirás cuentas, la única persona con más autoridad que tú seré yo. Serás el segundo en el mando. Eres ahora mi primer ministro”. ¿Sabe usted lo que vio el faraón en José? Oro.

La palabra entendido sugiere la capacidad de tener discernimiento y sagacidad en una situación, y actuar constructivamente en tiempos de necesidad. José era un hombre que podía hacer esto y mucho más. Sabía cómo evaluar una situación y tomar las decisiones correctas, incluso bajo presión. Lo sabía porque fue por medio de la presión que había sido refinado como el oro.