Oscuridad antes del amanecer

cosecha«Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el rey hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus servidores. » (Génesis 40:20 )

El proceso de descubrir, procesar, purificar y moldear al oro es largo y cuidadoso. La aflicción es oro en formación para el hijo de Dios, y Dios es el único que sabe cuánto tiempo durará el proceso. Sólo Él es el Refinador.

En esta situación estaba José cuando lo dejamos. Aquí sigue estando en el proceso. Su oro todavía está siendo refinado. Su corazón todavía está siendo quebrantado por la aflicción y el abandono.

Esos dos años completos de José no fueron ni emocionantes ni memorables. Representaron una permanente, aburrida, monótona, lenta y nada emocionante rueda de molino. Mes tras mes, mes tras mes de… nada. Ni siquiera el relato del Génesis intenta hacer interesantes a esos años. Porque no lo eran.

Así es cuando uno está en un tiempo de espera. ¡No sucede nada! Sólo hay espera, espera, espera y más espera.

Por otra parte, sólo parece que nada está sucediendo. En realidad, suceden muchas cosas. Se producen acontecimientos sin nuestra participación. Además, nosotros estamos siendo fortalecidos. Estamos siendo probados. Estamos siendo perfeccionados. Estamos siendo refinados para ser oro puro.

Volvamos a un comentario que hice anteriormente: José está siendo moldeado para la grandeza. A todos aquellos que Dios usa grandemente, Dios los esconde primero en el secreto de su presencia, lejos del orgullo del hombre. Es allí donde nuestra visión se aclara. Es allí donde se cae el lodo de nuestra vida y donde nuestra fe comienza a asirse del brazo divino. Abraham esperó por el nacimiento de Isaac. Moisés no dirigió el éxodo hasta los 80 años de edad. Elías esperó junto al arroyo. Noé esperó 120 años por la lluvia. Pablo estuvo oculto durante tres años en Arabia. La lista es interminable. Dios está actuando mientras su pueblo espera, espera y espera. José está siendo moldeado para un futuro importante.

Eso es lo que está sucediendo: En el presente, nada. En el futuro, ¡todo!