La Luz Reveladora

20141103115328«¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová. Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.» (Jeremías 7:11-12 )

 « Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina.» ( Marcos 11:17-18 )
«Y enseñaba cada día en el templo; pero los principales sacerdotes, los escribas y los principales del pueblo procuraban matarle.» ( Lucas 19:47 )
«La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.»( Juan 1:5 )
» y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.» ( Juan 2:14-16 )

De muchas maneras, la Jerusalén a la cual Jesús entró el día lunes, era muy diferente a la ciudad que conocemos en la actualidad. Sin embargo en algunos aspectos no fue así.

De ninguna otra manera podemos entender esto mejor que mediante el choque entre la fe y el comercio en el templo. Los cambistas abusaban de los peregrinos que venían al templo a adorar; los mercaderes vendían animales que ensuciaban el templo profanando el lugar de adoración de Dios.

Jesús demostró Su autoridad como Mesías al expulsarlos del templo, tal como lo había hecho tres años antes. Expulsó a aquellos que utilizaban la adoración como una oportunidad de ganancia financiera, un engaño que el Señor todavía aborrece.

«Está escrito», les recordaba Jesús, «mi casa será llamada casa de oración en todas las naciones, pero ustedes la han hecho una cueva de ladrones». La frase, «cueva de ladrones», viene de la reprimenda que Jeremías le dio a aquellos que abusaron del primer templo de Dios durante la época del profeta. Jeremías se había quedado en el templo y les dijo a los líderes que fueran a Silo para que vieran lo que quedaba del tabernáculo. Esas ruinas presagiaban la destrucción del primer templo. Y Jesús, citando a Jeremías, predijo el mismo resultado para el segundo templo.

Las palabras y las acciones de Jesús en ese lunes causaron molestia entre los líderes judíos. Comenzaron a buscar formas para matarlo. Diariamente Jesús enseñaba en el templo, y la ira que los líderes sentían se iba incrementando. ¿Por qué? Porque la luz revela lo que ocurre en la oscuridad. Con la luz brillante de la verdad, Jesús exponía la hipocresía de esos líderes.1

«1. Adaptado de Wayne Stiles, Walking in the Footsteps of Jesus: A Journey through the Lands and Lessons of Christ (Ventura, Calif.: Regal, 2008), 123.»