Bendito el día de descanso

60634_N_02-07-13-0-10-43«Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación.» (Génesis 2:2,3 )

Después del sexto día de la creación, el Señor Dios deliberadamente dejó de trabajar. . . .

Descansó. Tome nota especial de eso. No fue que no había nada más que podía haber hecho. Por cierto no fue porque estaba agotado; ¡la omnipotencia jamás se cansa! No es que se le habían acabado las ideas, porque la omnisciencia no conoce limitación mental. Él podía fácilmente haber hecho muchos más mundos, creado un número infinito de otras formas de vida, y provisto múltiple millones de galaxias más allá de las que hizo.

Pero no lo hizo. Se detuvo.

Y pasó todo un día descansando. Es más, «bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó,» algo que no hizo en los otros seis días. Marcó este día como en extremo especial. No era como los demás. Me suena como que Él hizo un día en que descansó un período «prioritario» de tiempo.