Dios está allí, a toda hora

2012110722010827b1d1» No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.» ( Isaías 41:10 )

Durante la Segunda Guerra Mundial un grafito garabeteado de una tira cómica empezó a aparecer en paredes por todas partes, proclamando, «¡Kilroy estuvo aquí!» Esta declaración se halló en paredes de Alemania. Se le halló en paredes en edificios en Tokio. Se le halló en grandes piedras en los Estados Unidos de América. Kilroy estaba en todas partes, parecía.

Dios no es como Kilroy. Él no escribe su nombre en las paredes ni en las piedras de la vida, pero Él está allí: ¡todos los días, a toda hora, a todo tic tac del reloj! Para tomar prestadas las palabras ahora clásicas del finado Francis Schaeffer: «Él está allí, y no está en silencio.» Nunca dude de la presencia de Dios.

Él está allí con usted en su propio peregrinaje personal . . . Su mente inescrutable obra en concierto con su voluntad insondable, realizando cosas bajo su control soberano.

«Él está allí, y no está en silencio.» Nunca dude de la presencia de Dios.—Charles R. Swindoll