Sus ignotos caminos

2012061418441045b369«Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor.Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel. Pero Jehová estaba con José y le extendió su misericordia, y le dio gracia en los ojos del jefe de la cárcel.Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José el cuidado de todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que se hacía allí, él lo hacía.No necesitaba atender el jefe de la cárcel cosa alguna de las que estaban al cuidado de José, porque Jehová estaba con José, y lo que él hacía, Jehová lo prosperaba.» (Génesis 39:19-23 )

Si alguien supo lo que es un trato injusto, una falsa acusación y el ser víctima inocente, esa persona fue José.

Primero, recibió un trato injusto por parte de su familia. Sus hermanos lo odiaban y quisieron matarlo, pero decidieron más bien venderlo como a un esclavo. Luego, su situación se vio de pronto restringida. Se convirtió en un esclavo en un país donde ni siquiera conocía el idioma. En un momento, era un muchacho de 17 años con toda una vida por delante, y en el siguiente estaba totalmente a merced (en realidad, se convirtió en propiedad) de un extraño. Después de todo eso fue falsamente acusado. Luego de ganarse el favor de su amo, Potifar, la esposa de su amo, trató de seducirlo. Cuando no se sometió a sus deseos, ella mintió y dijo: “Este esclavo trató de violarme”. Como resultado de sus mentiras, fue injustamente echado en una cárcel y abandonado.

¿Recuerda usted las palabras salidas de la pluma de Isaías cuando éste repite el mensaje de Dios?

Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos, dice el SEÑOR. Como son más altos los cielos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más altos que vuestros pensamientos (Isaías 55:8, 9).

Observe cuidadosamente los contrastes. Hay una gran diferencia entre “mis pensamientos” y “vuestros pensamientos”, dice el Señor. “Mis caminos” no son como “vuestros caminos.” Ellos son más altos; son más profundos, insondables, misteriosos, y yo añadiría: sorprendentes.

Nuestros caminos humanos están basados en lo que parece justo. Creemos firmemente que cuando alguien hace lo correcto, el resultado será recompensas y bendiciones. Y que cuando alguien hace algo malo, habrá consecuencias serias, incluso un castigo. Pero esos son nuestros caminos, no necesariamente los caminos de Dios. Por lo menos, no inmediatamente. Sabemos que Él permite que personas totalmente inocentes reciban un trato injusto en sus vidas, por razones más profundas e insondables que esas personas o nosotros pudiéramos jamás haber imaginado. ¡Con qué tranquilidad interviene Él!