Nuestra guía de por vida

60634_N_02-07-13-0-10-43«Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.»

(Salmo 32:8)

Cuando llegamos a los dilemas en la vida y no podemos descifrar la dirección correcta para seguir, si esperamos mantener nuestra alegría en el proceso, debemos permitir que el Señor sea nuestro guía, nuestra fortaleza, nuestra sabiduría; ¡nuestro todo! Es fácil leer esas palabras, pero tan difícil ponerlas en práctica. Cuando lo hacemos, sin embargo, es nada menos que asombroso con cuánta paz y felicidad podemos permanecer. La presión está en Él, la responsabilidad está en Él, la pelota está en su cancha, y una alegría inexplicable nos envuelve.

Con certeza, tal método desusado de tratar con los dilemas es raro. No hay muchos dispuestos a entregarle a Dios las riendas y exige humildad, otro rasgo raro entre personas capaces. ¡Pero resulta! El Señor es experto para tomar nuestros conflictos y revelar la mejor solución posible para nosotros.

Cuando llegamos a los dilemas en la vida, el Señor debe de ser nuestro todo.—Charles R. Swindoll