Glorifique a Dios al máximo

bendiciones-de-dios«Mi corazón está dispuesto, oh Dios;Cantaré y entonaré salmos; esta es mi gloria.Despiértate, salterio y arpa;Despertaré al alba. Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones.  Porque más grande que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad.  Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios, Y sobre toda la tierra sea enaltecida tu gloria.» (Salmo 108:1-5)

Al hacernos a su imagen, Dios nos dio capacidades que no le dio a ninguna otra forma de vida. Idealmente, Él nos hizo para que le conozcamos, le amemos, y le obedezcamos.

Él nos dio libertad para tomar decisiones. Por su gracia nos ha equipado para que entendamos su plan porque tenemos una mente con la que podemos conocerle. También somos libres para amarle y adorarle porque tenemos emociones. Él se agrada en nuestro afecto y devoción. Podemos obedecer sus instrucciones, pero no somos peones en un tablero de ajedrez global. Es en la espontaneidad voluntaria de nuestra respuesta que Él halla placer divino. Cuando su pueblo responde libremente en adoración y alabanza, obediencia y honor, Dios es glorificado al máximo.

Es en la espontaneidad de nuestra respuesta a Dios donde Él halla placer divino.—Charles R. Swindoll