Comprensión y obediencia

the_cross_162«Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.»( Isaías 50:5)

Nuestra mayor lucha no es en el campo de entender la voluntad de Dios; es en el campo de obedecer al Dios cuya voluntad es esa. Para ser dolorosamente franco, cuando usted y yo miramos hacia atrás en nuestras vidas, no nos hallamos perplejos y aturdidos en cuanto a la voluntad de Dios tanto como nos hallamos obstinados y ofreciendo resistencia al que dirige nuestros pasos. Nuestro problema no es lo que no sabemos; nuestro problema es lo que sabemos pero no estamos dispuestos a seguirlo.

Ese es el conflicto básico de la vida cristiana. La verdad clara de Dios se nos presenta ante nosotros vez tras vez. Está disponible para nosotros, la leemos, la escuchamos explicada desde el púlpito, en algún libro cristiano, en algún programa cristiano de radio, y percibimos al Espíritu Santo susurrando: Sí, esto es para ti. La entendemos claramente, pero resistimos. Cuando las cosas no marchan como quisiéramos, nuestra tendencia es decir: «Yo lo había planeado de otra manera.»

Nuestra lucha no es en entender la voluntad de Dios; es en el obedecerle.—Charles R. Swindoll