Ante su gloriosa presencia

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¡ Al único Dios, nuestro Salvador, que puede… establecerlos sin tacha y con gran alegría ante su gloriosa presencia! (Judas 24)

Permite que estas increíbles palabras: ¨sin tacha¨ den vueltas en tu mente.En la actualidad estamos lejos de ser sin tacha, pero como nuestro Señor no hace nada que no sea perfecto en sus obras de amor, un día nosotros también alcanzaremos la perfección. El Salvador que cuidará de su pueblo hasta el fin también se presentará a la iglesia ¨a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable¨ (Efesios 5:27).
Todas las joyas de la corona del Salvador son de la más alta calidad, con la mayor transparencia y sin una sola mancha. Todas las damas de honor que nos asisten, como esposa del Cordero, también son vírgenes puras ¨sin mancha… ni ninguna otra imperfección¨¿Pero cómo nos hará Jesús sin tacha? Él, con su propia sangre, nos limpiará de todo pecado hasta que seamos tan puros y justos como el más santo ángel de Dios, y luego nos vestirá con su justicia, convirtiéndonos en santos sin ninguna falta y absolutamente perfectos a sus ojos.
Seremos irreprochables a la vista de Dios. Su ley no solo será capaz de no presentar cargos en nuestra contra sino que se glorificará en nosotros. Es más, la obra del Espíritu Santo en nosotros será absolutamente completa, porque él nos hará tan perfectos y santos que ya no tendremos esa persistente tendencia al pecado. Nuestro juicio memoria y voluntad (incluso toda pasión y poder en nosotros) se liberarán de la cautividad del mal. Seremos santos así como Dios es santo y habitaremos por siempre en su presencia. Y sus santos no estarán fuera de lugar en el cielo, porque su belleza será tan grande como el lugar preparado para ellos.
¡ Oh, el supremo gozo de aquel momento en el que las puertas eternas se abran y nosotros, listos para entrar en nuestra heredad, habitaremos con los santos en eterna luz! El pecado habrá desaparecido, habrán echado a Satanás, la tentación será solo un recuerdo y nosotros nos presentaremos sin tacha ante Dios, ¡esto será realmente celestial!
Que ahora podamos experimentar ese gozo mientras ensayamos la canción de alabanza eterna que pronto partirá del coro de los habitantes del cielo lavados con la preciosa sangre. Que podamos imitar la alegría de David ante el arca del pacto como preludio de nuestro glorioso gozo ante el trono de Dios( ver 2 Samuel 6:14-15)

 

Charles Spurgeon