Su perfecta voluntad

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Dios hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad.(Efesios 1:11)

 
Si confiamos en la sabiduría de Dios, entonces creeremos que él tiene un determinado plan y propósito en la obra de salvación. ¿Qué habría sido de la creación sin el diseño divino? ¿Acaso hay un pez del mar o un ave del cielo cuya formación fuera al azar? No. Cada uno de nosotros, por igual, tiene la evidencia de la presencia de Dios obrando en todo conforme al diseño de su infinita sabiduría en cada hueso, articulación, músculo, tendón, glándula y vaso sanguíneo. Y si Dios estuvo presente en la creación, gobernándolo todo, ¿acaso no gobernaría también la gracia? ¿Y acaso su nueva creación tendría  el gobierno del  ¨genio¨caprichoso del libre albedrío cuando es su divino consejo el que gobierna la antigua creación?
¡Observa la Providencia misma! ¿Sabías que ni un solo gorrión  ¨caerá a la tierra sin que lo permita el Padre¨?(Mateo 10:29) ¨Él les tiene contados a ustedes aun los cabellos de la cabeza¨(Mateo 10:30) Dios pesa ¨en una balanza las montañas (de nuestro sufrimiento) y los cerros de (nuestras tribulaciones)¨(Isaias 40:12) ¿Debemos creer en un Dios de la Providencia para esto pero no en lo que se refiere a la gracia y a la salvación? ¿Debe la cáscara recibir instrucciones de su  sabiduría divina pero la semilla en el interior quedar a su suerte? No, porque él conoce ¨el fin desde el principio¨(Isaías 46:10).
Cuando Dios ve su templo, no solamente observa la piedra angular que se colocó en el lugar indicado y tiene el glorioso color de la sangre de su precioso Hijo, sino que ve cada piedra escogida de la cantera de este mundo, pulida por su divina gracia y puesta también en el lugar indicado: Observa la totalidad del edificio, desde la piedra del ángulo hasta la cornisa, del piso al techo, de los cimientos al pináculo. El Señor ya tenía un claro conocimiento de cada piedra que se colocaría en su lugar preparado, él sabe el tamaño que tendrá el edificio y ha declarado cuál es el momento exacto en que  ¨él sacará la primera piedra entre aclamaciones de: ¡Qué bella, qué bella es! ¨Zacarías 4:7;).

Y, al final, se verá que Jehová cumplió su perfecta voluntad en cada una de las vasijas escogidas que por su misericordia le pertenecen, y que a cada aspecto de su obra de gracia él cumplió su propósito y glorificó su nombre.

 

Charles Spurgeon