Santificado por el Espíritu Santo

autocompasion

Santifícalos en la verdad.(Juan 17:17)

La santificación se inicia con la regeneración. El Espíritu de Dios le infunde a la persona esa nueva verdad viva por la que se convierte en una ¨nueva creación¨ en Cristo (ver 2 Corintios 5:17) Esta obra, que se inicia con el nuevo nacimiento, se desarrolla de dos maneras: mediante la mortificación o muerte se someten ¨los deseos de la naturaleza pecaminosa¨(Gálatas 5:16) y la vivificación o la vida según la cual la vida que Dios ha puesto en nosotros se convierte en un manantial del que brotará vida eterna¨(Juan 4:14)
Este proceso continúa cada día a través de lo que se denomina perseverancia por medio de la cual los cristianos son continuamente preservados en un estado de gracia y se hace que ¨toda buena obra abunde en  ustedes ¨(2 Corintios 9:8) ¨para alabanza de su gloria (de Dios) (Efesios 1:14).Al final, los creyentes llegarán a la perfección en ¨gloria¨cuando el alma, totalmente purificada, sea arrebatada (1Tesalonicenses 4:17) para habitar con los seres celestiales ¨a la derecha de la Majestad en las alturas¨(Hebreos 1:3)
Mientras que el Espíritu de Dios es el autor de la santificación, hay un agente visible en acción que no se debe olvidar. Jesús dijo: ¨Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad¨ Hay muchos pasajes de las Escrituras que prueban que el instrumento de nuestra santificación es la Palabra de Dios. Esta es su manera de obrar: El Espiritu de Dios trae los preceptos y las doctrinas de la verdad a nuestra mente y luego las aplica por medio de su poder. Nuestros oídos escuchan estas verdades y, cuando las recibimos en nuestro corazón, obran en nuestra vida ¨tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad¨ (Filipenses2:13)
Su verdad es la que nos santifica; por tanto, si no escuchamos ni leemos la verdad, no creceremos en santificación. Solo progresaremos en la vida si progresamos en el entendimiento. ¨Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero¨(Salmo 119:105).
Jamás consientas el error de entrar en conflicto con las Escrituras como ¨cuestión de opiniones¨ dado que nadie consiente un error en el juicio, por ejemplo, sin que tarde o temprano termine tolerando un error en sus acciones. 
¨Sigue¨ (2 Timoteo 1:13) la verdad, porque si permaneces en ella y te aferras a la verdad serás (santificado) por el Espíritu Santo¨ (Romanos 15:16).

 

 

Charles Spurgeon