Oración

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Sálvanos, Señor (Salmo 12:1)

 
Esta oración, en si, es extraordinaria dado que es breve pero oportuna, sincera y típica de David. Él estaba sufriendo por la falta de personas fieles, por lo que elevó su corazón en una oración ferviente. Al fallar la criatura, David acudió directo al Creador. Resulta evidente que él reconoció su propia debilidad, de lo contrario, no habría clamado pidiendo ayuda. No obstante, al mismo tiempo, seguía intentando permanecer activamente involucrado en la causa por la verdad, dado que la palabra ¨sálvanos¨carece de sentido si no hacemos nada.
Estas dos simples palabras de la oración, de David son directas, claras y muy diferentes a las largas y elaboradas plegarias de muchos cristianos profesantes que divagan mucho.El salmista va directo a su Dios con una oración bien pensada. Él sabe lo que busca y dónde puede hallarlo.
 
Señor, enséñame a orar de la misma bendita manera. 
 
Existen muchas ocasiones en las que se puede usar una oración como esta, como por ejemplo durante las pruebas y aflicciones providenciales en las que el creyente descubre que sus ayudadores lo han abandonado. Un estudiante de la Biblia que se enfrenta a un pasaje difícil puede obtener ayuda al elevar el clamor: ¨Sálvanos, Señor¨dirigido al Espíritu Santo de Cristo, el gran Maestro. Los que creen en la guerra espiritual interior pueden acudir al trono de Dios en busca de refuerzos, y esta sencilla oración bien puede servir de modelo para su solicitud. El pueblo de Dios involucrado en el trabajo extenuante puede usar esta oración para ¨hallar la gracia que nos ayude en el momento que mas la necesitamos¨(Hebreos 4:16). Y los pecadores que buscan ayuda con sus dudas y temores también pueden elevar la misma imperiosa oración. En todos estos casos, en todo momento y en todo lugar, esta breve oración será de utilidad al alma necesitada.
¨Sálvanos, Señor¨ le sirve tanto al que vive como al que murió, al que tiene trabajo y al desempleado, al que goza y al que sufre. Nuestra ayuda está en él por lo tanto, no dejemos de clamar a él.

La respuesta a la oración es segura si la ofrecemos con sinceridad por medio de Jesucristo, pues el carácter mismo del Señor nos confirma que no abandonará a su pueblo. Su relación con nosotros como Padre y Esposo nos garantiza su ayuda, tal como su regalo de darnos a Jesús, es una garantia de ¨todo lo bueno¨(Filemón 6). Y su promesa inquebrantable sigue firme: ¨No temas, yo te ayudaré¨(Isaías 41:13).

Charles Spurgeon