El Camino al Cielo

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«Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.» (1 Tesalonicenses 5:6 )

Hay muchas maneras de incentivar el estado de alerta entre los cristianos. Permíteme recomendar uno: los creyentes deberan transmitirse unos a otros los caminos del Señor.

En El progreso del peregrino de John Bunyan (1628-1688), Cristiano y Esperanzado, mientras viajan hacia la ciudad celestial, se dicen uno al otro: Para guardarnos, pues, de dormitar en este lugar, empecemos un buen discurso. Cristiano pregunta ¿Por dónde empezaremos? y Esperanzado responde: Por donde Dios empezó con nosotros. Entonces, Cristiano entona la siguiente oración:

Cuando los cristianos se adormecen, que vengan aquí,
A escuchar la conversación de estos dos peregrinos;
Si, que puedan aprender de ellos, si alguna sabiduría hay,
Para mantener abiertos sus ojos adormilados.
La comunión de los santos, si se administra bien,
Los mantiene despiertos, a pesar del infierno.

Es probable que se adormezcan los cristianos que se aíslan de otros y van solos por la vida. Sin embargo, en comunión con otros cristianos permanecerás  bien despabilado, renovado y animado, y harás un progreso más rápido en el camino al cielo. No obstante, al reunirte con otros para debatir sobre los caminos del Señor, cuida que el objeto de la discusión sea siempre el Señor Jesús. Que tus ojos de la fe permanezcan enfocados en él, que tu corazón se llene de él y que tus labios siempre hablen de lo grande que él es.
Querido amigo, si habitas cerca de la cruz, no te dormirás.Siempre procura  profundizar tu conocimiento del verdadero valor del lugar adonde te diriges. Si recuerdas que tu destino es el cielo, no te dormirás en el camino y si recuerdas que el infierno está detrás de ti y que el diablo te persigue, no te entretendrás. ¿Acaso se dormiría un asesino sabiendo que su vengador le pisa los talones y que la ciudad refugio está adelante?.
Querido cristiano, ¿deseas dormir mientras las puertas de perlas del cielo están abiertas ante ti, mientras el cántico celestial aguarda que te sumes con tu voz y mientras una corona de oro espera que la coloquen en tu cabeza? ¡No! En cambio, a través de la santa comunión sigue alerta y ora para que no caigas en tentación. (Mateo 26:41)

Charles Spurgeon